C.5 Flora Tristán, “Por qué menciono a las mujeres”, 1844

Lo que ocurrió con los proletarios es, hay que reconocerlo, de buen augurio para las mujeres cuando haya llegado su 89. – Según un cálculo muy sencillo, es evidente que la riqueza crecerá indefinidamente el día en que se llame a las mujeres (la mitad del género humano) a aportar a la actividad social con la suma de su inteligencia, fuerza y capacidad. – Esto es tan fácil de entender como que 2 es el doble de 1.  Pero, por desgracia, aún no hemos llegado allí, y mientras llegue este dichoso 89, veamos lo que ocurre en 1843.Como la iglesia dijo que la mujer era pecado; el legislador, que por si misma no era nada, que no debía gozar de ningún derecho; el sabio filósofo, que por su organización no tenía inteligencia, se ha llegado a la conclusión de que era un pobre ser desheredado por Dios, y los hombres y la sociedad la han tratado en consecuencia.No conozco nada más potente como la lógica forzada, inevitable, que deriva de un principio planteado o de la hipótesis que lo representa. – Una vez proclamada la inferioridad de la mujer y planteada como principio, vean las desastrosas consecuencias que resultan de ello para el bienestar universal de todos y todas en la humanidad.

vía C.5 Flora Tristán, “Por qué menciono a las mujeres”, 1844.

vía C.5 Flora Tristán, “Por qué menciono a las mujeres”, 1844.

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