12.45 a 13.15 Madre

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Viandas túnicas mochilas deberes.
Además de la vida personal.

(Estoy hablando del trabajo ese que hay que decir que no es un trabajo sino una bendición).
Todos los días viandas túnicas mochilas deberes.
Y después el viaje.

Tres moñas tres mochilas tres botellas de agua helada
que se caen
ruedan en el piso del ómnibus
se caen las monedas
se manchan la túnica con un sandwich

siempre suena el celular
grita uno otra llora otra pone cara de pasar vergüenza
la gente
te mira se hace la que no mira te mira y te opina
alguna gente te opina
“controle a ese chiquilín”
“vení, controlalo vos si podés”
pero no le digo eso.

Le digo “ay, sí, perdón, están bravos hoy”.
(Hoy.
Están bravos.
Son bravos.
Hoy.
Cualquier día).

Y después la escuela.
Buen día con una i larguísima como haciendo que me río,
sonrío
(Me obliga a sonreír porque es una i)
a todas las madres
a las vecinas
a la dueña de la casa quemada
a las maestras.
todas me miran

mezcla de condena moral con lástima
como si el “tsk tsk” de su desaprobación sonara tan fuerte en sus cabezas que lo oigo retumbar en las paredes del patio
aunque ninguna me dice nada.

A veces alguna me dice algo.
Algo que está mal.
Siempre algo está mal.
Sólo te sonríen “tenés un momentito”
para decirte que algo está mal.

Si no es algo que está mal, es una complicación.
Hay un paseo, una cuota de materiales, una jornada, un proyecto sobre volcanes.
Algo más que tengo que hacer.

Si no, es algo que está mal.
Uno de mis hijos.
Los dos.
Los tres.
Depende del día.

Te dicen
y después te miran

mezcla de condena moral con lástima
con el “yo lamento mucho todo lo que te pasa pero esto es una escuela” que no me dice nadie
pero yo oigo retumbar en las paredes del patio.

Los dejo ahí
(por tres horas cuarenta y cinco quedan ahí)
y trato de olvidarme
para poder acordarme de otras listas
de cosas iguales a las viandas mochilas deberes
pero de grandes
que también tengo que hacer.

Y siempre en el mismo semáforo pienso
bajito, no pienso como para que retumbe en las paredes del patio
pienso bajito
“y si me tiro”
y cierro los ojos
y oigo los autos y los buses y las motos que pasan y zumban
y los abro
y no me tiro.

No la tiro
a ella
a la que carga con túnicas viandas mochilas
además de la vida personal
(porque yo no estoy ahí
estoy ahí pero no soy ahí
no sé dónde soy
capaz en ningún lado
pero no ahí)

No me tiro
y cierro los ojos
y oigo los autos y los buses y las motos
que pasan y zumban
y pienso
bajito, no como para que retumbe en los patios de la escuela
pienso bajito
que capaz
como los autos y los buses y las motos
que pasan y zumban
capaz un día
esto también pasa y zumba
hace rrrrrrrrrrrrummm
y se va.

Y los abro. A las 13.15.
Los abro.
Y sigo.

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4 thoughts on “12.45 a 13.15 Madre

  1. hola! Admiro muchisimo tu blog. Soy estudiante de comunicacion social en la Universidad de Buenos Aires, y escribì un texto sobre un caso de violación que se volvió “famoso” en los medios. Me gustaría compartirlo, si podes y queres.
    Dejo mi mail como contacto. Por las dudas, mi twitter es @flor44

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