Esto no es un genocidio.

En este mundo, todo se muere.
Las plantas, los animales, la gente. Las cosas también se mueren. Las cosas no son gente. Y también se mueren.
Pero a algunas -plantas, animales, gentes, cosas – las matan. Dentro de todo lo que se muere, está aquello que se muere porque se lo mata.Que es una manera distinta de morir. Es ser muerto.
Dentro de todo lo que se muere porque es muerto, está lo que es muerto por haber hecho algo que de alguna extraña manera provocara o justificara o al menos explicara esa muerte más fría que las otras muertes porque son muertes matadas por alguien. Y está lo que es muerto por el simple hecho de existir. Que se muera porque nació. 
Dentro de lo que se muere porque es muerto por el hecho de existir, una muerte mucho más fría que otras muertes, está lo que muere a manos de alguien desconocido, casi accidental, lejano, ajeno. Y está lo que es muerto por el hecho de existir y a mano de alguien cercano, íntimo, conocido. A veces también amado, cuidado, criado.
Cuando un tipo de estas muertes pasa mucho, a manos de la misma gente y al mismo grupo de seres, hay quien habla de epidemia, holocausto, genocidio.
Pero, aunque hoy las mujeres ya no tenemos nombres ni caras, y nos llamamos con números, como víctimas de una epidemia, como víctimas de un campo de concentración y exterminio, como víctimas de un genocidio; aunque vamos contando 24 mujeres víctimas de feminicidio en Uruguay en lo que va de 2015, cuando apenas hace unos meses cerramos el 2014 contando la víctima 28, aunque ya no sabemos cómo mostrar esa cuenta a todas las personas que no tienen como nosotras, los ojos rotos, la cara roja, y la memoria llena de esta cuenta miserable, no podemos decir que esto es un genocidio.
Porque genocidio refiere a gente que mata gente. Y si nos están matando así, es que las mujeres, para quienes nos matan (de martillo, de puñalada, de miedo o de silencio) no somos gente.
Y este no genocidio, este nogenticidio que está sucediendo no es una casualidad gigante, no es una desgracia accidental, no es un castigo de deidades supremas. Este nogenticidio que es el feminicidio es el final, el extremo, el destino, la versión más pura y genuina de un sistema en el que vivimos. Un sistema que fue hecho, por gente, como son hechas las muertes justificadas por ese sistema.
Se llama Patriarcado y es un sistema injusto. Es malo. Mata y hace matar. Se combina con y alimenta otros sistemas que también son injustos y malos, que también matan y también hacen matar.
Cambiar un sistema, romper un sistema es un asunto político.
El feminicidio es un problema político.

04-china-corpse-brides
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s