Titanio

Bajamos. Está lleno, como cualquier día de semana a la hora de la entrada a la escuela en cualquier línea que cubra recorridos donde hay escuelas. Tres madres, un papá, una abuela, un tuniquín verde, uno rojo, cinco túnicas blanco marzo, 7 moñas lisitas, grandotas, brillantes, azul marzo. Un par de remeras con logo de privado, un uniforme gris; un montón de gente. Hasta ahora, todo va bien.

Viene saliendo bien la mañana, el desayuno, la ida a Dakini, la charla con otra mami azul, la ida al super, el picnic en el parque esperando a Pol, la subida al ómnibus. Todo tranquilo. No iba tan lleno cuando subimos.

Yo aporté un montoncito respetable: voy con El Trío. Ellos van conmigo también. La señora del pelo rosado y el pañuelo en el cuello. Yo trato de no mirar mucho, pero en alguna vidriera alguna trampa he hecho y hago como que miro la ropa pero me fijo si no salí con un camison, si no parezco muy de Marte, cosas así. Pero hago un chequeo mínimo, tampoco me esmero tanto. Así que además del montoncito original, nosotros somos un montoncito bastante llamativo. La Laucha arranca una especie de recitado onda la parte del cuplé esa que hablan medio sentimental y después cantan todos (séh, no sé nada de carnaval) y después canta algo que suena muy dramático así fuera de contexto pero en realidad es de Mi Pequeño Pony. Pol exclama así todo impostado “oye Anna, cantá en inglés” y no se ponen muy de acuerdo así que una la canta en Español y el otro en Inglés y todo el mundo qué lindos nenes y todo sonrisas de aprobación.

A mitad de camino, el ómnibus que se rompió adelante del nuestro, aportó otro montoncito respetable. Suben como quince más. Entre ellos, un ex-compañero del IPA que justo vive cerca de la escuela y una mamá con dos nenes tunimoñados. Ahora sí está lleno. La mujer sin querer le engancha la mano a Pol y ahí va otra vez él todo robotito “oye” y se ríe y ella se disculpa y se hacen amigos y yo converso y cómo van tus cosas? y agarraste grupos? y yo acá jugando un poco a las mamás sí sí ya veo y en eso Pol se hace demasiado amigo y le agarra la panza a la mujer y le tira “oye, comiste mucho?” y ya fue todo.

El gordo le sigue apretando la panza a la mujer y todo el mundo eso de qué lindos nenes bueno ahora ya no sé y las sonrisas ahora son medio como de qué vergüenza y estamos llegando a la parada por fin.

Era un lío y yo dejé pasar a varios mientras verificaba que no había perdido a ningún propio. Tres parece que es poquito pero no. Son un montón, pero están todos y ahí para y bajamos y ya está. Una menos cinco, dentro de todo éxito total.

Pero no. Baja Anna y yo pienso

cómo le erré, ahora tengo a uno arriba y a otro abajo y pará que además la mochila y esta bolsa de mierda que compré tres pelotudeces en el supermercado mientras esperábamos a Paul afuera del centro y pagué una fortuna por tres pelotudeces si seré infeliz, tanto desgraciado ganando una canasta y yo cirque du soleil todos los días a ver qué cuatro pesos de más o de menos me tocan y se me ocurrió comprarme un jugo de mierda que dice que es de guayaba pero andá a saber porque no le vas a creer a un tipo que te vende jugo en unos envases que tienen una forma tan de mierda que nunca te los podés terminar y vos sabés que hay porque sacudís el tetra de juguito porque si hubo algún momento para un tetra va a ser lo que se viene ahora y va a tener que ser de juguito porque sos una madre pero no este tetra de guayaba que ahora me aplasta todo en la mochila y no la puedo cerrar bien y entonces se me van a arrugar los Documentos de Verificación de Deberes Femenino-Maternales y entonces qué voy a hacer dentro de un rato cuando tenga la entrevista con las maestras de La Menor sin el certificado de vacunación sin el carné de salud del niño sin la fotocopia de la cédula y bueno ya veré pero aparte de que el jugo este me arruga todo no me entra el saco gris.

El saco gris. Alguien me grita algo y manoteo. Me estaba olvidando el saco gris en el asiento. En el momento en que recupero el saco, cuento nenes y mochilas y confirmo que llegamos comprendo perfectamente que estoy en un Día de Mierda de manual. Falta pila. Apechugarry. No hay otra.

La Mayor entra sin problemas. Hablo con la acompañante de Pol. Con la maestra suplente de Pol. Con la secretaria. Con la directora (una conversación tirando a más o menos pero sigamos la del zen y no nos preocupemos). Queda Pol sin problemas. La Laucha entra a clase, se sienta en la mesa, apoya la cabeza y se refriega los ojos. “Muerta de cansada” dice la maestra y yo le digo que se ve que sí. Que la espero a que salga de la adaptación, la llevo a lo del padre, saco las fotocopias de los Documentos Verificación de Deberes Femenino-Maternales y vuelvo a las cuatro para la entrevista de comienzo de año. Saludo a un par de madres, de maestras, nenes “vos sos la mamá de Julia? Pol? Anna?” dependiendo y a la señora de la camioneta que también espera afuera la salida de la adaptación, como las madres que tengo al lado.

Una me pregunta si la mía también está en 5. Que la de ella no se adapta y que llora. En eso, suena un Linda Blair. Es la mía. Le digo y se quedan tranquilas. Mejor siempre que sea la de otro. La maestra me hace señas y entro. Anna tenía calor y no se podía sacar el tuniquín porque los hacen talle 4 pero ella es talle -5 y se lo tuvimos que coser un poco. Le saco la túnica y le dejo el tuniquín y parece que todo bien.

Yo salgo de la escuela pensando que todo mal y que si esto es marzo yo no llego a turismo. Me siento en el murito de la escuela. Prendo el celular. Mando un whatsapp que qué bajón todo. Me escriben en face que alguien que está muy enojada conmigo está ejerciendo ese enojo medio públicamente con chismes y chismecitos. Decido que es momento para fumarse un cigarro y llega una mamá.

Nos ponemos a charlar que cómo arrancaron que qué bravo que está que no tiene empleo no yo tampoco voy al ciber a mandar un curriculum ah ta yo voy a sacar fotocopias te acompaño dale caminamos y yo también tengo tres sí y ahí me cuenta que el padre del mayor le sacó la tenencia y nos intercambiamos tres o cuatro Y Mirá Este Otro lo que Hizo porque se nota que eso que yo tengo tan raro que siempre ligué tipos más bien tirando a la Gusanidad se ve que misteriosamente ella también lo tiene y entonces en cinco minutos ya tenés suficiente para hacer una bien dramática así tipo con susan sarandon y  pará que te anoto acá así ya te queda en el cel.

No tengo el celular.

La bolsa del super, la mochila, los documentos de Verificación de Deberes Femenino-Maternales, el jugo de mierda que es rico pero que no me voy a poder temrinar porque lo ponen en esta caja qué jodidos que son, tengo todo menos el celular.

Perdí el celular.

Entre las 13:24 y las 14:40 recorrí -estimo que más o menos setenta y ocho veces- el camino del murito de la escuela al murito donde me di cuenta que no tenía el celular.Pregunté en la dirección de la escuela, en el kiosco, en la vidriería, a la mujer de mantenimiento y a gente que seguro no lo había visto. Interrumpí la clase de Pol para llamar a casa desde el cel de la acompañante y pedir que bloquearan el chip porque tenía mi sesión de mail y de facebook abiertas en el celular y ya estoy harta. Pasé por el recreo de los chiquitos, un montón de aparatitos de gritar a cuadraditos rojos, verdes y azules. Me fui al ABITAB a sacar plata del cajero para las fotocopias. La maquinita del REDBROU no anda. Los del mostrador te miran como si la maquinita de REDBROU que tienen en su local fuera otro país. Tipo el Vaticano. Está adentro de un país pero es un país.  Te miran como diciendo ni me mires que no tengo nada que ver. Camino a la estación. Es BANRED. Me cobran 50 pesos por dejarme usar su cajero que sí anda. Se los pago. Vuelvo al kiosco a sacar las fotocopias. No me digan que no intuyen lo que sigue.

No hay toner.

Todavía soy capaz de llegar tarde a buscar a La Laucha que sale a las 15 de la adaptación. El siguiente puesto de fotocopias está a medio camino entre la escuela y La Casa Quemada. Cada cuadra que me acerco me parece que me ahoga. Esto tiene una puertita re angosta y está lleno de porquerías chicles helados papitas y allá al fondo tiene la fotocopiadora y hago toda la coreografía necesaria y saco las fotocopias. Vuelvo a la escuela y qué tremendo como en un día envejecí 17 años ayer desayuné un pote de yogur con cereales y chispitas de chocolate y estaba feliz y ahora quiero irme a dormir adentro de una pirámide y que no me jodan un buen rato tipo cuatro o cinco mil años.  Por tercera vez, estoy a un pestañeo de llorar pero el segundo día de escuela en la puerta de la escuela no.

Anna sale contenta. Que se portó un poco mal y un poco bien porque al principio se portó mal pero después se portó precioso dice ella y yo medio la rezongo igual pero le creo y la llevo a lo del padre. Es muy cerca y ella va parloteando y haciendo planes de con qué va a jugar mañana. Vuelvo a la escuela. Es el recreo de los grandes. Muchos más aparatitos de gritar, todos de blancomarzo dales un par de semanas a esas túnicas. Pol está bien en su clase, me entero cuando vuelvo a interrumpir para avisarle a la acompañante que a la salida Pol se va con su papá para que se lo diga a él así sabe qué cara esperar en la puerta.

Entro a la clase de Anna y tengo la entrevista con sus maestras. Lo mejor del día. Es así. Pasa media cosa no horrible y ya te ponés tarado, como religioso, como si hubiera algún equilibrio. Bueno esto compensa el garronazo que viene siendo este día. Ese tipo de estupideces. Salgo de la entrevista y ya casi es la salida. Me sumo a la fila de la clase de Paul. Veo bajar a Julia. La acompañante me pregunta si encontré el celular. Me cuenta que perdió una prueba de ingreso que había dado ayer. Qué día de mierda. Estamos de acuerdo. Suena el timbre.

Dejo nenes con el padre, me traigo las mochilas, las viandas vacías, los originales de los Documentos de Verificación de Deberes Femenino-Maternales. Camino hasta casa. Una cuadra antes de llegar, una chica habla por el celular. Le dice a alguien que ahora no tiene ganas de hablar que no la llame más que no le hace bien. Corta y apaga el celular. Estoy a dos pasos de casa y estoy segura de que las llaves están abajo del todo, de las túnicas, las viandas vacías, las cartucheras, la bolsa del super y un jugo de guayaba que es riquísimo pero viene en un tetra que es una porquería, en el último bolsillito del último cierre del último doblez.

Si tuviera el celular, ahora lo apagaría. Yo tampoco tengo ganas de hablar.

 

 

 

 

.

 

 

 

Anuncios

2 thoughts on “Titanio

    1. Abajo del todo como dije. Pero me estaba esperando mi pareja con unos ñoquis ricos y unos besos así que dejé de buscar cuando me abrió ella. Y dormí bárbaro porque no me sonó el celular. #MedioLleno. Sí, comparta nomás si gusta. 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s