No te van a querer.

El único feminismo que les va a gustar es el que diga que el feminismo no existe y/o que no es necesario porque o es una cuestión “que no tiene género (ojo, el feminismo tampoco tiene género porque el género no existe)”, o ya está superado porque “esas cosas pasaban antes” o incluso que el patriarcado no existe, o existe exclusivamente en “la mente” de algunas personas, que pueden más o menos a voluntad “liberarse” de él.

Remember what I told you,
if they hated me they will hate you.
Sinéad O’Connor. Black Boys on Mopeds.
Ahora te dicen que las sufragistas son las feministas “nobles y respetables” y que el feminismo radical “de ahora” se fue al carajo, feminazis de mierda que nos van a castrar al nacer. Pero mirá que a las sufragistas también las odiaron todo lo que pudieron. No te confundas, el que te dice que hay un feminismo aceptable pero que lo que vos hacés es pasarse de rosca, te lo diría aunque estés pidiendo permiso en puntitas de pie para que por favor si pueden cagarnos un poco menos a trompadas no mucho pero capaz un poco menos gracias gracias. No las querían. No las quisieron. Las desacreditaron, como a vos, les tomaron el pelo, como a vos, les dieron bastante palo, como probablemente te den si dejás las puntitas de pie, las alimentaron a la fuerza, las metieron en cana. Decían que darles el voto era darle entrada al Apocalipsis. Que empezaba con eso el fin del mundo, la tragedia para los hombres, la aniquilación de la vida. Como ahora cuando decís que querés voto pero no piropo o algún otro aberrante reclamo feminista que hace peligrar el equilibrio del universo. 
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El único feminismo que les va a gustar es el que diga que el feminismo no existe y/o que no es necesario porque o es una cuestión “que no tiene género (ojo, el feminismo tampoco tiene género porque el género no existe)”, o ya está superado porque “esas cosas pasaban antes” o incluso que el patriarcado no existe, o existe exclusivamente en “la mente” de algunas personas, que pueden más o menos a voluntad “liberarse” de él.
 
Si tu feminismo dice que vivimos en un sistema que oprime estructural e individualmente a las mujeres en todos los aspectos de sus vidas, tanto públicos como privados, tanto personales como políticos, y muy especialmente en aspectos relacionados a la sexualidad y las instituciones relacionadas con “la familia”, en particular con la maternidad, y si tu feminismo dice que eso no obedece a lo que se conoce como “la Naturaleza” ni a designio o diseño divino alguno,  sino que se trata de una construcción, y que no es una manera aceptable ni digna ni justa de vivir y si además tu feminismo dice que esta situación de opresión está absolutamente desenfrenada en un mundo donde el mapa de la despreciable industria sexual que es uno de los tres negocios que mueve más dinero en el planeta no deja país sin cubrir y donde el mapa de las muertas, traficadas, prostituidas, golpeadas, violadas, pornificadas, sacrificadas y todos los etcéteras no deja rasgo fisonómico, franja etaria, índice de masa corporal, nivel educativo, clase social ni zona horaria sin cubrir, y que por lo tanto, el asunto debe tratarse con la urgencia y el respeto que merece, y si tu feminismo dice que es absolutamente prioritario que las mujeres, las hembras humanas especialmente afectadas por este sistema puedan organizarse para luchar por su liberación y también por la transformación más amplia de este sistema, este heteropatriarcado capitalista, en cuya creación y sostén desde el poder han participado casi exclusivamente varones, porque son quienes lo han ejercido casi exclusivamente desde hace varios miles de años, al punto de que las presencias femeninas en toda área de la vida académica, científica, política, etc se pueden reducir a pocas anécdotas tan inspiradoras como engañosas, y al punto de que en casi cualquier país de este mundo que compartimos con los varones a quienes damos la vida y la teta y la vida, el lugar más peligroso para la supervivencia de una mujer es su lecho matrimonial, o al punto en que todos los días varios millones de varones les hacen, al rayo de sol y en sótanos sórdidos, cosas innombrables a millones de mujeres y niñas y mujeres que eran niñas pero bien chiquitas las hicieron mujeres, así que de niñas les queda solo el tamaño, poniendo plata o poniendo un anillo o poniendo la sotana o poniendo la túnica o poniendo la fuerza nomás, es decir si tu feminismo no concibe una forma de organización social que avale y que descanse sobre ninguna opresión, y sostiene que en la raíz de todas las desigualdades atroces con las que convivimos quienes vivimos y quienes malvivimos está la desigualdad entre varones y mujeres, tampoco te van a querer.
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Si tu feminismo, a pesar de las ganas de no morir lapidado bastante más literalmente que cuando los neomachistas hablan de la inminente inquisición feminazi, no tiene más remedio que analizar las relaciones entre los varones y las mujeres en el marco de la opresión patriarcal, aunque más no sea porque está ahí en tu cara y te rompe los ojos y no podés hacerte la tarada solo con la esperanza remotísima de que JUSTO a vos no te pase lo que sabés desde casi antes de nacer que pasa en todas partes, y entonces, sean como sean  los varones de tu vida particular o personal, (o como en cada momento te va pareciendo que son, porque cuanto más se estudia algo, más se conoce), los quieras muchísimo, poquito o nada, no podés eliminar de tu análisis y práctica política y personal el dato de que el hecho de ser varón o ser mujer no es un dato que pueda obviarse para nada, nunca, porque se trata de una clase, categoría, grupo, casta que o bien es la opresora o bien es la oprimida y nunca es lo mismo ser el parabrisas que el mosquito. Y por eso no te van a querer.
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Porque tu feminismo te va a obligar a decir que los hombres matan y violan, sobre todo mujeres y sobre todo mujeres cercanas a ellos y sin viceversa, porque las mujeres abandonadas son caricaturizadas como criaturas desbocadas del averno, pero estadísticamente no son las que rocían con nafta a sus maridos después de sacarles los ojos,  ni las que pagan por acabarles en la cara hinchada, machucada y brillosa de tanto sudor y saliva y mugre encima mientras les gritan sucia puta de mierda a los varones. las salvajes, las peligrosas, las terribles son el bando de las que aparecen en bolsas negras. ¿no te da miedo pensar cómo es el bando de los que ponen a las malvadas, a las peores y a las putas de mierda en bolsas de consorcio? ¿no es obvio que el grupo peligroso es más bien el que tiene entre sus filas al 98% de las personas que perpetran una violación sexual? (no dice lo que no dice, eh? porque nunca falta un engendro que aprovecha acá mismo a dar grititos porque dice que ahí dice que todos los tipos violan gente, yo no digo eso porque en este momento no estoy hablando de eso) ¿al menos un poco más peligroso que el que contiene al 90% de las víctimas de violación sexual, es decir no de las personas que forzaron su entrada en el cuerpo de otro ser que no lo deseaba, sino de las otras? ¿un poco más peligroso el respetable contador católico que al mediodía se pega una escapada a un privado y le da un poco de masa a una chica que parece que tuviera 15 y capaz los tiene y que parece no ser de acá ni querer estar ahí recibiéndolo por un par de pesos que él le da al proxeneta que también cada tanto le da un poco, para irla domando que la chica prostituida?   sí, claro. da pila de miedo. por eso lo más terrible que podés hacer es empezar a mirarlos a ellos. sobre todo a los que tenés más cerca.
Te dicen que la lucha por los derechos de las mujeres es justa si no se te va la moto, pero vos sabés que van a decretar que la moto se te fue ante cualquier movimiento, acción, idea o planteo tendiente a que las mujeres, en tanto grupo oprimido, puedan organizarse para luchar por su liberación, sin la cual no es posible siquiera imaginar la igualdad ni la equidad ni la fraternidad ni ninguna otra palabra respetable y honorable bordada en banderas heroicas. Perdé cuidado que tu feminismo va a ser de esos “que avergüenzan a las verdaderas feministas” a las que, creéme, también odiaban.
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no hay remate

hoy, 3 de junio, sí, #NiUnaMenos, qué bien, en fin, en una nueva (?) discusión de gente asustada porque la nueva agenda de derechos impulsada por Rockefeller, fabiana goyeneche y emaguátson logró imponer alguna medida o pedido de medida o mínima accioncita testimonial y casi costo cero que igual no sirve de mucho así que bien podríamos haber seguido como si nada, del mismo modo que no saltamos a gritar cada vez que vemos que bajan 10 tipos de una camioneta en una avenida a plantar cuatrocientas macetitas de mierda con unos plantines que duran dos semanas así que a las dos semanas zas, tienen que ir otra vez en lugar de comprar alguna planta que dure un poco y capaz hasta que sirva para algo en vez de esa porquería que solo se explica si resultara que el vivero donde compran los plantines es del hermano de alguien que cumple funciones en alguna parte, y no salimos a gritar porque ya sabemos que convivimos en un lugar de mucho maquillaje y de mucho remiendo y lo atamo con alambre y medidas con buena intención capaz pero mucha torpeza y eso PERO esto es diferente y esta vez no podemos seguir como si nada porque la medidita menor de la semana definitivamente evidencia que la Cheka de la corrección política va a conquistar el mundo, robarse los bebés y confiscar el whisky del planeta y cómo vamos a hacer sin nuestras putas me querés decir y en cualquier momento nos sacan las bolsas negras y dónde las vamos a tirar cuando les metamos catorce puñaladas porque estábamos tristes y enceguecidos de celos y amor, que al fin y al cabo son caras de lo mismo, leí a uno que preguntó dónde quedaba su derecho a ser facho, machista y reaccionario.
no hay remate.
es así.
y esos son los buenos. son los que tocan en las bandas que te gustan, los que escriben en los diarios que te gustan. no son los giles. no son los malos.
los tipos piensan que tienen derecho a pensar que somos basura.
ya no es que piensan que tienen razón y que somos basura o ya no importa, así que hay que dejar de intentar mostrarles que no somos basura, que somos gente, que en serio, si se ponen un poco las pilas con eso de la empatía van a ver que tá, que no somos tan horribles, porque no da que nos maten y eso. no importa.
piensan que es un derecho odiarnos.
piensan que hay un derecho a ser facho, machista y reaccionario.
así de corta.
¿sabés como suena adentro de la cabeza de ellos?
así.
“yo tengo derecho a pensar que sos inferior porque sos mujer”.
eso tienen en la cabeza.
no hay remate.
 
machismo es eso.
pretender que no lo hagan, que dejen de pensar que tienen derecho a detestarnos, o que si están decididos a hacerlo, al menos se alejen de nosotras y se nos hagan cada vez menos necesarios, o que nos dejen dejarlos parece bastante, bastante ingenuo.
 
desafiliate antes que te mate.

24 horas

Ayer estuvo medio fulero en la trincherita posmo de la interné. Me pasó un poco como Sendic: medio la cago y medio me odian. (si no sos de Uruguay, GIYF porque a las de acá ya nos tiene repasadas el temita)
La parte del “la cago” es larga porque llevo 38 añitos bien moviditos de este lado del Más Acá y el que tiene boca, se equivoca, como dicen las viejas. La parte del “me odian” es como inexplicablemente enorme para el grado de inofensividad que represento, pero ya ves que así somos, patoteros, crucificadores, injustos. Pero como toda pérdida libera, dicen, y todas las patadas en el orto al menos empujan pa’lante, también esta mierda tiene su lado bueno. Sirve para priorizar y para tomar coraje.

 

Sí, soy una feminista rabiosa pero no soy el Dalai Lama ni vengo de Krypton e hice (y alguna a veces todavía hago) muchas de las cosas que digo que las mujeres hacemos aunque no nos convienen y que nos vendría súper bien no hacer más o empezar a desaprender. Ser feminista me sirve justamente para curarme, y si me habrá curado, que ayer, en medio de la hoguera, me di cuenta que cuando la gente habla de la felicidad, habla de lo que tengo yo en casa.

 

Si me habrá curado el feminismo, si me habrán curado las feministas radicales, abolicionistas, lesbianas (las que leí de lejos y las que abrazo de cerca, en medio de todo el circo y propaganda, papelitos!coreo!divinas!) que después de media vida de guasca y llanto y promesas (no lo digo como algo bueno, las promesas rotas no son lindas) y locura y maltrato y mentiras (enormes, mentiras que no podés creer que un tipo diga solamente para ponerla un rato, a modo de ejemplo te digo: uno me hizo creer que tenía cáncer durante un año), una mujer tan rara, tan insoportablemente bocotas que al mismo tiempo tiene la vergüenza de un pibe al que le presentan seis tías gordas que le preguntan si tiene novia y si quiere más a mamá que a papá, para las cosas más tontas, más fáciles, más “normales” de la vida, (hablar con vendedores en tiendas u empleados en oficinas – hablo bajito, nunca me oyen-, reclamar que algo que me vendieron está mal, contestar a un elogio, ir al médico, dar un examen oral aunque sepa el programa de memoria, leer una puteada que alguien que no me conoce me dedica desde el altillo de la casa de su vieja a kilómetros de mí), una tipa tan chiquitita cuando se asusta y tan desmedida todo el tiempo que cómo alguien va a suponer que adentro de todo ese volcán hay este osogommi, una mujer tan incapaz de saber cuándo no puede más, tan desconfiada y tan ilusa todo junto, alguien tan rota como yo, tan la cita esa de frida kahlo, tan remendada, tan autoremendada con emparches, después de tanto todo y tantos tanto, siga parada acá, latiendo y pensando y haciendo y cambiando y conociendo tantas cosas y entendiendo cada vez más cosas y por primera vez lo que quiere decir la gente cuando habla de la felicidad y del amor.

 

Yo creía que eran los chispazos esos, las polaroids que sacás de micromomentos donde te parece que entendés todo y que todo es amor. Los Instantecitos. Y que si juntás muchos instantecitos, sos más feliz que la gente que tiene menos instantecitos. Y aunque no lograba conciliarlo con la idea “infantil” según me han dicho, de “Hollywood”, que se nota que tenía del amor (y que era probable porque yo también vi las de princesas y Pretty Woman, esos infames instrumentos de control mediante los cuales nos convencen de que amor es comprarte y no conocerte pero “saber” que sos suya y que ser de otra gente es amor), no podía no saber que amor también era poner el cuerpo y poner la vida y poner el alma en ese altarcito de mierda que capaz más que altar era vidriera. O capaz guillotina.

Porque atrás de la adoración y el enamoramiento encandilado de los hombres que me conocieron y les dio por esa de encandilarse, atrás del altarcito, más de uno tenía un dungeon de sadomasoamor lleno de aparatitos que cuando te tocan, te sangran. Ni siquiera estoy hablando de los que no me quisieron. Porque bueno, ahora que tengo una vara más propia, más justa, más linda para medir, ahora que sé que del otro lado del amor no hay ni un tribunal de cuentas ni una mesa de examen ni una factura a pagar en cuotas de usura, entiendo que amor era otra cosa y que es posible para mí, y que no es ni un chantaje ni un favor y que era verdad que podía ser libre, o más libre dentro de la(s) jaula(s) grande(s) que compartimos.

Y entre la cantidad enorme de cosas que me dio el feminismo, (porque nosotras decimos que luchamos por la liberación de todas las mujeres y en “todas las mujeres” entramos nosotras, porque esta lucha no es un sacrificio de un par de iluminadas por mujeres abstractas como de estadística de documento de política pública, sino una lucha por cada una de nosotras y que pasa en cada una de nosotras, bien adentro de nuestras mentes y bien clarito en nuestros cuerpos), está el aprendizaje de que sí, muchísima gente no me va a entender, no me va a cuidar, no me va a querer, y eso ni me inhabilita  ni debería doler tanto, porque tengo todo el derecho del mundo a tener una opinión, a revisarla, a mejorarla, a discriminarla entre otras opiniones que no me sirven, sin lealtades de cartón y sin concesiones.

 

Sin culpas, que nada mejor para contrarrestar los efectos de la droga dura dios, de la droga dura familia, de la droga dura Patriarcado, que el Feminismo. Voy a decir cosas que no le van a gustar a mucha gente. Y en lugar de responder a lo que digo, van a responder a lo que soy. Van a hablar de con quién me acuesto, de si mi tono es demasiado cínico, de si debería ser más amable y tolerante, de todo lo que dice mi prontuario, y yo me voy a tentar a contestar, a mostrar que es mentira lo que dicen para herirnos y callarnos, a defenderme. Pero estoy aprendiendo que no vale la pena. Y que tengo derecho a desafiliarme de las crucifixiones del Régimen del Feminismo de la Aceptabilidad. No tengo por qué esperar aterrada a que aprueben o desaprueben lo que digo. Yo no escribo para todo el mundo. Ya no escribo para machistas ilustrados y #HoeniriasLasFurias. Ya no escribo para Feministas Splenda de la Igualdad Empoderante.  Yo escribo para mí, y para alguna otra persona más extraña del mundo que anda seguramente por ahí, no para los Inquisidores. No soy un 24horas, no soy una carmelita descalza, no es un apostolado, no es un deber.

 

Ayer entendí eso. Me enseñaron eso. A prepo, como me han enseñado TODO lo que no aprendí de las feministas que respeto. No, decir que sos feminista no te hará feminista. El feministómetro, sí, cómo no, siempre llevo uno encima -sin culpas-  porque está lleno de chantas y también de mujeres con muy buena intención que han intentado informarse y aprender y han tenido la desgracia de leer primero a las personas que desvirtúan la lucha feminista en pos de famita y buena conciencia y lamento mucho que les guste decir que es soberbia pero no lo es.

 

El feminismo es un camino de ida, pero puede ser tranquilamente un camino de ida a la misma mierda si empezamos a hacer de cuenta que todo da lo mismo. Ponerle rosado a un cartel no lo hace feminista. Hacer un monólogo de humor donde hablás de lo lindo que sería tener una pija para juguetear con ella no te hace feminista. (por gratitud, por sororidad, por timidez, no se lo dije en su momento a una mujer que tuvo un muy lindo gesto conmigo, pero alguien que no tiene ni gratitud ni sororidad, se lo dijo en medio de un enchastre anti-todo, y la mujer del lindo gesto que tiene buena voluntad y quiere ser feminista, pero a veces le sale más o menos, se sintió tan herida que en vez de pensar si no será verdad que capaz hay que revisar un poco la idea que tenemos de feminismo, sumó unos tronquitos a aquello que a esa altura ya era full Juana de Arco). Atacar feministas por cosas que otros tipos les han hecho no te hace feminista.

 

Y yo voy a reservarme el derecho de decirlo cada vez que se me dé la gana, que para eso TAMBIÉN está el feminismo. Para poder abrir la boca. Sabiendo, ahora que me lo enseñaron ayer, que cada vez que abrimos la boca, si no decimos “ay pero qué rico todo”, nos van a querer dar un cachetazo, los machistas y sobre todo sus colaboracionistas ( que por algún motivo, se sobre esmeran a la hora de quemar mujeres). Será así entonces. Siempre es mejor sabe que no saber.

 

Si no puedo hablar, no es mi revolución.

La soga es de género (8 de marzo)

Podría ser cualquiera porque en realidad son millones. Es un ejemplo cualquiera. De todos los ejemplos que todos los días rompen los ojos. Esta vez otra vez URUFARMA. Ahora usando la fecha en que se conmemora la lucha de cientos de mujeres que dieron su vida por la libertad y la justicia para vender unas pastillas más y volver a poner el foco en cualquier otra cosa menos en las mujeres; para que no olvidemos por qué es que hay un Día Internacional de la Mujer nos muestran que hasta en el día de la mujer hablan de varones. Como el año pasado.

Y otra vez desde la comodidad, y el lujo de ingenuidad que la comodidad regala, los aplausos y los pañuelos. Entendiendo todo mal. Feministas que festejan que las mujeres desaparecen del Día Internacional de la Mujer. ¿De qué te emocionás? Te venden la soga. No es una manera de decir. Te venden la soga con que los vas a colgar. Nada importa más, nada vale más, todo lo demás no importa y no es.

URUFARMA no representa la lucha de las mujeres por su liberación. No representa la convivencia justa, libre, entre varones y mujeres. Representa exactamente lo mismo que cualquier otra empresa de la industria farmacéutica que comercializa productos destinados a las mujeres. Venden anticonceptivos. Suponer que una empresa que vende anticonceptivos tiene algún aprecio por las mujeres es no saber lo que es una empresa ni lo que son y fueron los anticonceptivos. Y no tienen por qué ponerse a hilar tan fino que estamos hablando de algo muy básico, pero para la que quiera engancharse, podríamos pensar en la comercialización de anticonceptivos, a qué edades se empiezan a dar, cómo se le dice a las niñas que es bueno para su cutis, para su humor, para su regularidad, podríamos pensar qué hace eso con nuestros ciclos, con nuestras individualidades -todas tenemos que ser iguales de lindas todas con un humor aceptable igual todas relojitos, qué efectos tienen en nuestra salud, en nuestra fertilidad. Se podría pensar más cosas por el hecho de que justo se trate de un rubro tan pero tan ligado al control de la salud de las mujeres y a la sexualidad de las mujeres. Pero no hace falta. Alcanza con imaginar que una empresa del rubro frigorífico hace un spot donde los humanos cuidan y aman a los lechones en su día y que asombrosamente, varios lechones dicen ay gracias qué lindo me emocioné.

Te venden la soga con que los vas a colgar. Y te venden la soga con la que te cuelgan a vos.

Son el capitalismo y son el patriarcado y le pagan a tres hipsters para hacer un spot que haga lagrimear de emoción a gente que se niega a ver la realidad -bastante más sucia, sudada, entreverada y rica-y prefiere simular una paz de cartón.

No es prolijita. No es limpita. No fue a facultad, no se portó mal de las formas en las que está bien portarse mal, no va a  Valizas, no le fue bien en todo, no tiene iPhone, no está cómoda, no es UnTecho, no es Splenda. Yo no digo que sea fea, o que sea solo fea. Pero no es este cuento infantil mal libretado que nos taladra con lugares comunes, correcciones políticas y declaraciones huecas con filtro de Instagram y sonrisas campaña electoral. Es rara, es enorme. Es dolorosísima y peligrosa, y tiene vueltas y planes B por todas partes. Es triste y muy injusta y tiene segundos de belleza pura y brillante tirados por ahí.

La realidad es que vivimos en un sistema que desde hace seis mil años subsiste sobre el lomo y las lágrimas y lamento que no es lindo hashtag pero también mucha sangre de mujeres fregando, pariendo, sangrando, llorando, sembrando, soportando y tejiendo mucho más que pisos y trapos y plantitas y semillitas que plantan los nenes adentro cuando nos quieren mucho y así se hacen los bebés.

Es invisible. Es invisible a voluntad. Es invisible subliminal. Parece que no existe, que es un cuento de dinosaurios. Ahora no pasan esas cosas. Ahora las mujeres hacen lo que quieren. Ahora los varones lavan los platos y toman tragos con sombrillita. Pero el año pasado, en este país donde vivimos 4GatosLocos, hubo c u a r e n t a varones que antes o después de hacer yoga vegano de buena conciencia y nueva masculinidad corresponsable   de los progresismos alegres del cambio cultural, asesinaron a una mujer que les dijo que no o que ya no.

Pero además de esos 40 que vos dirás son pocos,  centenas de niñas a 10 minutos del MacDonalds de 18 y Ejido son, fueron pero son porque pasa todos los días, porque es la realidad sin instagram, violadas y vendidas por padres, padrastros y madres desesperadas en menos de lo que cuesta el Starbucks que te encantaría tomar. Pero además de esos cientos, hay niñas y adolescentes que en un frenazo de una camioneta, o en una entrevista de trabajo que resultó ser algo más, son vertidas en las tuberías inmundas de las redes de trata que alimentan la violencia y depredación de las mujeres conocida como industria sexual que, como el sistema voraz que la formenta y sostiene, no tiene países ni religión ni ideología más que el lucro y el sometimiento de las mujeres como instrumento y objeto de placer, desahogo y depósito de violencias y frustraciones acumuladas.

Pero además de estas demasiadas historias de horror y muerte, el sistema patriarcal y heterocapitalista en que malvivimos, nos lastima de maneras más pequeñas y naturalizadas. Nadie se horroriza pero sabe que un altísimo porcentaje de adolescentes de nuestro país y probablemente de casi todos los demás, considera “normal” que los chicos le revisen el celular a sus novias, y que ocasionalmente o si ella le da motivos, un empujón o un grito está “justificado”.

Nos dicen ya no es necesario luchar porque los tiempos cambiaron pero las mujeres uruguayas todavía no podemos decidir ni en nuestra propia cama. Las chicas jóvenes sufren la invasión presentada como halago cada vez que salen a la calle y conviven con la tortura de los paradigmas heteropatriarcales de belleza que nos tienen traumadas y autohambreadas para poder ser cogibles pero que no tenemos que hacerlo por eso sino por “nosotras mismas”, para querernos. Porque a nosotras también nos enseñan a querernos mal, por los motivos más aburridos e imbéciles. Se nos enseña que los que se pelean se aman, que si te cela te quiere, que tenés que sonreír más, que si no sos loca y malcogida y que hay que ser una señora en su casa y una puta en la cama y hay que ser madre, sacrificada y orgullosa y también buena esposa, tolerante y compañera y también camionazo emputecido porque si no te humillan por puta te humillan por frígida y vos quedás dando vueltitas para ver cómo cumplir tanto mandato y no te da tiempo a pensar que lo mejor que podés hacer es desafiliarte. Tan adentro estás que no ves la realidad y te parece que elegís.

Es invisible y te perfora los ojos si llegás a ver un pedacito. Por cualquier rendijita que te hagan a vos o a alguien que conozcas, se te cuela realidad. Es un segundo. Es una piña, un empujón, un “callate tarada”, un trabajo que perdés porque no querés quedarte fuera de hora con tu jefe, un tío que te toquetea a la vuelta de la playa, una amiga que te llama con la voz quebrada para pedirte si se puede quedar en tu casa, una feminista que dice lo mismo que vos sentís aunque vivió en otro continente hace unas décadas. Pero tenés que mirar.

Tenés que mirar aunque no querés. Porque si no mirás bien,  te encandilás. Te confundís. Te mareás con actos oficiales y campañas de sensibilización livianas y políticas públicas. Te pensás que el problema no existe o que el problema sos vos. Te venden la soga. Te la forran de raso, de seda negra, de 50 sombras, de empoderamiento, de taco aguja. Te venden la soga y te ahorcan con la soga.

Y vos te emocionás. Porque la equidad de género. El lenguaje inclusivo. Y tan emocionada estás que ni te das cuenta que hasta por esta porquería se quejan. Que la misoginia de los varones y la misoginia internalizada de las mujeres es tal que hasta por reclamar las limosnas de acciones afirmativas y que tengan la decencia de nombrarte cuando te hablan te van a acusar de autoritaria, de peligrosa, de fascista. Te van a odiar igual que si sos separatista y ofrecés castraciones gratuitas para machos. Porque ya te odian. Los malos te odian y los buenos también. Son sensibles, concientizados, con perspectiva de género. Conmemoran el 8 de marzo. Pero solo muestran hombres. “Culpan a los hombres de los prejuicios machistas”. “Y al fin y al cabo quién los crío así”.

Y vos podrías explicar que responsabilizar a las mujeres de criar machistas es igual que responsabilizar a un obrero de contribuir con la riqueza del patrón. Podrás explicar que si ven lucha de clases y no le exigen a un trabajador reunirse en su sindicato con el jefe no deberían obligarte a compartir todos los espacios y toda tu vida con varones. Podrías explicar de todo. Pero terminás pidiendo perdón porque el spot que hace una empresa farmacéutica que lucra con la hiperheterosexualización de las mujeres, que se enriquece con tu cuerpo y que en el día en que vos recordás que las mujeres no somos cosas ni clientes ni esclavas y que podemos levantarnos y luchar y que alguna vez alguno nos va a querer encerrar y prender fuego, pero que la alternativa es rompernos las rodillas postrándonos al paraíso hetero-romántico del empoderamiento que suena re lindo y color arcoiris pero es una telita de mierda y apenas corrés el velo te das cuenta que es la misma misoginia de siempre, es injusto con la gran cantidad de hombres buenos que co-cuidan y respetan y son “más feministas que las mujeres”.

Terminás dando gracias por la perspectiva de género. Igual que con Femen, las Marchas de las Putas y cualquier otro movimiento que actúe sin haber comprendido que la liberación de las mujeres es el único objetivo del feminismo que vale la pena -porque todo lo demás tiende a la opresión de las mujeres y habíamos acordado que eso estaba mal-, y que da bien lo mismo si somos oprimidas en burka o arriba de un taco aguja y que autoviolarte , autopegarte, autoenloquecerte, autotorturarte, autopornificarte y autohumillarte no diluyen ni una gota la jerarquía que cargás encima del lomo y adentro del vientre, con lo que la del reapropie y el reempodere terminan siendo un desastre que va para atrás mientras vos pedaleás frenéticamente convencida de que vas para adelante.

Como dice Gail Dines, una marxista inglesa que a veces tiene algún punto de unión con el feminismo radical, el neoliberalismo le limó los colmillos al feminismo, le sacó los dientes, se los desafiló con estas boludeces de “luchas” individuales (un oximoron peor que “inteligencia militar”, de “cambios de mentalidad” de “si pensás positivo y estás empoderada nadie puede hacerte daño ” que además de ser patéticas excusas, son mentira porque el Patriarcado es un sistema y la opresión de las mujeres es estructural, es sistémica, está en la raíz. Y vos vas toda empoderada a decirle a tu marido que como es un borracho timbero y cagador lo vas a dejar y él -que no está empoderado sino que tiene poder- te tira nafta arriba y después se pega un tiro y ahí saltan todas las libfeministas  a hacer coreografias y las feministas profesionales a imprimir folletos en papel coteado y organizar simposios las académicas y todo el mundo convencido de que cada vez hay más feminismo, y vos fuiste a dejarlo en todo tu derecho, fuiste empoderada, re-emputecida reapropiada toda muy crá y ahora tenés un cartel con tu nombre en una marcha de Mujeres de Negro y yo te hice una plaquita con el número de muerta que sos para poner de foto de perfil y varias escribimos unos textitos muy conmovedores y capaz salimos un rato ala calle a gritar que nos están matando como moscas y lloramos y después volvemos a casa, empoderadas pero una menos y ahí nomás leemos que alguno dice que a los gritos no vamos a conseguir nada y que así no es y todas decimos que tiene razón porque esta es una lucha de todos porque el “Patriarcado nos oprime a todxs” (Querer crear conciencia feminista diciendo que el privilegiado sufre. Como decirle al patrón que el capitalismo no le conviene porque el dinero no hace la felicidad) y pedimos más disculpas,y  hacemos más concesiones, y nos horrorizamos de las mujeres que dicen que no, y las odiamos, como corresponde y nos concentramos en cómo hacer nuestra lucha más atractiva para nuestros opresores, a ver si así nos quieren un poco, y en abandonar espacios de mujeres por espacios mixtos y en performar igualdad en un mundo desigual.

Te venden la soga con la que te tapan la boca. Y vos te la ponés contenta, en nombre de la igualdad de género. Si la perspectiva de género implica decir exactamente las mismas cosas que los defensores de los derechos de los varones (masculinistas, MRAs, etc), que “los hombres sufren más porque matan y se matan más” y ese tipo de imbecilidades, quizás sea momento de separar entre “etiqueta linda para grillete viejo” y “feminismo”, que al final, la lucha por la liberación de las mujeres (sin la cual la igualdad que decís que querés no puede existir, salvo que sea igualdad al revés y quieran empezar a ser violados, traficados, asesinados por sus ex es y prostituídos como nosotras) es eso.

Te venden la soga para colgarte de la derecha y de la izquierda. (Todas las izquierdas) (Siempre). (Siempre).  Te venden 8 de marzo de flores y de bombones. Te venden talleres de maquillaje y sorteos de electrodomésticos. Te venden pastillas anticonceptivas y te venden buena conciencia. Te venden a vos.

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Te la venden de los dos lados. (foto original aquí)

Dejá de comprar. Desafiliate. El 8 de marzo es un día de lucha, es un día de conquista. Es un día feminista. De género, las cortinas. De varones, todo lo demás. Hoy no.

Hoy vos, hoy mujeres, hoy menstruación, hoy aborto, hoy Pan y Rosas, hoy Feminismo Radical, hoy separatismo, hoy Valerie, hoy mujeres incendiadas en la fábrica de camisas, hoy Flora, hoy mujeres iniciando la Revolución Rusa y hablando de amor libre y guarderías, hoy Simone, hoy Aleksandra, hoy abolicionismo, hoy niunamenos, hoy cuestionar la heterosexualidad como destino, hoy adiós amor romántico, hoy Andrea, hoy niputasnisantas, hoy todo lo que construimos y todo lo que nos fue robado, hoy lesbianismo político, hoy nuestros sueños, hoy nuestro deseo, hoy todo con A, cuerpa, besas, vida. Hoy las mujeres.

Tienen todos los demás días. Tienen todos los días desde hace 6000 años hasta hoy. Pero hoy no. Porque las sogas de género ahorcan igual. Porque hoy recordamos que seguimos luchando para vivir. Que seguimos hermosamente vivas, que seguimos dolorosamente unidas, que seguimos tercas y rabiosas, amándonos contra todas las reglas, que seguimos luchando por un mundo sin opresiones solas y mal acompañadas pero firmes. Que nos queremos vivas. Que nos queremos libres. Que somos mujeres. Que lo único que podemos ser es feministas o felpudos. Que no somos felpudos. Que las mujeres somos gente.

8 de marzo – Día de Lucha. (En Uruguay).

#MásFeminismoMenosMierda.

vivafeminismo1936

 

 

 

 

 

 

Yo la tengo más oprimida que vos

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No puedo ni recomiendo a ninguna otra mujer andar ahora buscando casos de a uno. Pero así antes de tomarme un café y pensar se me ocurren un par de ejemplos útiles.

Hay 40 tipas de acá, de esta aldea tranquila y pacífica, que no estuvieron en “mejor situación” que nadie en 2015. Cuando tu ex te tira nafta encima, te teletransporta. No estás más en Uruguay. No sos más una mujer independiente. No existe tu título universitario, no existe el poema que escribiste, no existe lo que te dijo la maestra ni el clip del #niunamenos que pasaron en la tele. Estás en Afganistán, en Colombia, en Juárez, en un ómnibus en India. Estás rodeada de tiza.

A mí, por ejemplo. la primera vez que un noviete casi me mata (así de forma directa, la única, porque después de eso solo me llevé algún que otro bifecito, pero nada como para dar lástima en Juárez) fue en el Bowling de Carrasco, y fue otro Carrasquense, como yo era entonces, el que me levantó del piso agarrándome del cuello y dándome contra la pared. Éramos todOs chicOs bien.

A eso de los 4 añitos o un poco menos aprendí en una gran casona del centro de Carrasco que cuando tu marido te pega y en el forcejeo te rompe la ropa, lo que podés hacer para al menos aprovechar un poco es cortar el camisón que te rompió en cuadraditos y dejárselos en el cajoncito de la cocina así la empleada (que a veces defiende demasiado al marido con lo que da para sospechar que capaz el tipo también la tiene abajo de la pata porque se nota que es un tarado y ella lo defiende tanto igual) los puede usar para lustrar algún mueble. Otras lo que hacían era vivir en el gimnasio y adentro de una copa con una aceitunita para pasar la temporada de Juaridad legal y cristiana que es el matrimonio lo más groggy posible.

Pero no me gusta hacer estas explicaciones porque es estúpidamente evidente que no es lo mismo ser una chica bien que una nena pobre de 14 años que va al almacén en Juárez y un día en una esquina cualquiera la levantan unos turros que la encierran y torturan con saña mientras la filman (luego capaz la matan y capaz la filman otra vez porque mercado -lindo el capitalismo feminista- compra todo y cuanto más desagradable mejor) para venderle el video a unos japoneses (chetos) que cada tanto le dan a alguna japonesita que tengan a mano, o capaz lo pasan de fondo en algún burdel improvisado que en realidad es cárcel y los puteros que van todos los días lo saben porque ven y tocan y huelen y muerden y escupen los machucones que las mujeres semimuertas de ojos grises y opacos que miran como se mira un chocolate en una góndola del super tienen encima, que les dejaron o los capitalistas con o sin perspectiva de género – que da bien lo mismo – de Uruguay o de Argentina o Ucrania o Paraguay donde las levantaron secuestradas o todas rotas, para venderlas a otros capitalistas con o sin perspectiva de género – que da bien lo mismo- en Italia o Berlín, donde quizás los primeros dos meses mas o menos se esmeren en tratar de pedirle ayuda a sus violadores diarios, clientes capitalistas que las liberan dándoles plata por hundirles la pija en la tráquea y después ya no porque igual qué importa.

No. yo estoy sentada en mi casa, con un pote de yogur con cereales al costado. En la trincherita posmo de la interné. Ya sé eso. Pero alguien mucho más tonto que el señor o señora con mente de pene que me hace no preguntas en facebook puede darse cuenta rápidamente que no es concebible que el capitalismo se vuelva feminista. No existe. El capitalismo es suicida, sí, pero por otros motivos. Suicida así, no. El capitalismo como hizo desde que nació hace 15 minutos, no hace otra cosa que buscar más formas de acumular y “ganar”. Juegos del Hambre pero de verdad. Con las mujeres ya las ha cumplido casi todas porque como leemos en los diarios de hoy y de ayer y de la semana que viene, nos tiene como consumidoras Y como mercancías y como bolsa negra y como estadística.  Las esclavas más esclavizadas del capitalismo que puedan existir. También somos las esclavas más esclavizadas del anticapitalismo, porque seguimos siendo, con “cumbia, copeteo y lágrimas” o con Vodka y Prozac, las proletarias de los proletarios.

En las Olimpíadas de la Opresión, perdés siempre. No juegues.

 

CheLa Guevara

Yo estoy diciendo que si vos, yo, un señor marxista cualquiera, una troska linda, entendemos o llegamos a entender en algún momento que EN LA RAÍZ del problema está la opresión de las mujeres por parte de los varones, o en la “lucha de sexos” por plagiar un poco la fórmula, en ese mismo momento debemos hacer más que incorporarla como tema anexo, como comentario, como salvedad, como apéndice. El apéndice es la cosa que te cortan a la mierda cuando no saben por que te duele la panza. No le damos mucho valor, de verdad a lo que ponemos APARTE.

Lo bueno de las preguntas es que siempre hay más para hacer así que, visto así, como contribución a la búsqueda permanente, valen todas. Hoy leí una pregunta. Creo que era una pregunta. Ya saben, a veces parecen preguntas y no son, y a veces parecen una nadita y resulta que había una pregunta ahí tintineando como loca.

 

Creo que hoy leí que alguien preguntaba “por qué no avanzar en defensa de los derechos de las mujeres sin necesidad de esperar que renazca un Che Guevara versión femenina y lidere la madre de todas las revoluciones, que arrancará de cuajo todas las injusticias”.
Un Che Guevara versión femenina. Qué buena pregunta.Femenina no sé, porque femenino es más bien la construcción de la femineidad que sabemos que no refiere a nada, así que más que un che guevara con voladitos, una especie de Fabián Gianola del Che, esto se trataría más bien de un Che Guevara mujer, la CheLa Guevara.
Bueno, no.
femaleche
Tampoco.*
No veo tampoco en ningún lado la necesidad de esperar a ninguna CheLa Guevara. Justamente, estoy diciendo lo contrario. Que zafemos un poco del CheGuevarismo (estamos usando la marca “che” irónicamente un poco, no? ah ta), que hagamos esta otra cosa que no se hace con Ches Guevaras porque las mujeres no son “ches guevaras” (aun las recontra luchadoras, las heroínas, las mejores, las que decís “pero será posible que se haya muerto esta tipa y ahora qué mierda se hace me querés decir sí ya sé que nunca la vi pero la leí o la conocí o me enteré y me cambió todo”, esas tampoco son “cheGuevaras” porque la cosntrucción del mito/motivador/leyenda/referente/memorialoquesea de los Che Guevaras es intrínsecamente macho, machista y masculinista. Otro para la Bolten, salud y revolución y las mujeres a fregar para él también. No zafa ninguno, no sé para qué nos fijamos.

 

Justamente, digo que capaz en vez de dedicarnos a la revoluciónCheGuevaresca, arranquemos por otro lado. A nosotras nos caga siempre y además, en sí, a ella misma, a la revolución esa, la cagan a cada rato, cada vez que tienen una chance y tienen una chance onda una vez cada ciento y pico de años así que no da para andar errándole tanto, van y la cagan.

Y después vienen las contrarevoluciones, “los embates de las derechas” y esas cosas que les encanta decir y ahí las que siempre nos comemos una más, una doble, una peor, somos nosotras. Cada vez que algo que lideran los varones de izquierda fracasa (históricamente desoyendo o directamente ignorando a las mujeres de esos colectivos) , quienes más pierden como en todo, son quienes más tienen para perder.

 

Y entre ricos y pobres son los pobres (esa la sabemos todos porque es nuestra lucha “común”) y por eso cuando un malabortado con seis gramos de poder toma una decisión fachita de esas que siempre dan plata en un país de mierda cualquiera, como este, como todos, quienes más pagan los platos más rotos son quienes menos platos tienen, aunque los otros hayan perdido más cantidad de platos, porque si tenés un millón podés darte el lujo de perder quinientosmil y te juro que la llevás pero si tenés siete y perdés una gotita se te terminó la vida.

 

Y acá es lo mismo. Cada vez que las izquierdas porque no sé cómo mierda se llaman ahora los CheGuevaristas porque ya fue todo, operan y actúan y hacen y deshacen, si les sale mal (les está saliendo horrible en lo que importa, en el cheguevarismo, ponele, en la izquierdidad) las mujeres de los de ellos la vamos a pasar peor que ellos. De modo que cada vez que toman decisiones a lo cheguevaraloco nos cagan más la vida a nosotras. Con eso con lo que no tenemos nada que ver porque los que saben, los líderes, los ches, son tipos.
Y bueno, no tenemos donde decirles que así chicos, no está saliendo. O sea, supongo que saben que no estamos “tipo haciendo la revolución”, no? y nos gustaría decirles que entre otras cosas también bastante, mucho, tanto que vale la pena aunque sea probar y darle pelota que mirá si es nomás y vamos algún pasito de mierda para adelante y no como enfermos en la carrera demente lemmingera que es este sistema de mierda, es porque no nos dejan hacer, no nos dejan existir.

 

Nos tienen colaborando (colaborando es una palabra de mierda porque las mujeres metemos lomo, es verdad lo de las leonas, es verdad que aguantamos lo que no sabemos que es posible aguantar porque no sabemos que existe hasta que nos fracturó la frente y nos cayó encima y acá estamos, así que más que colaborando sería dejando la vida ahí pero tá) por “la causa común” la que no nos divide, la que nos une, ahí, a los dos juntitos, nos une a nosotras con la suela de ustedes aplastándonos la boca, y es difícil militar por nuestra causa común mientras tragamos cachos de tierra y pastito que traen pegados en el taco, escupiendo un poco)

 

Así que fijate, justamente yo no estoy diciendo que estaría bueno IMITAR el Cheguevarismo en versión femenina. Yo estoy diciendo que si vos, yo, un señor marxista cualquiera, una troska linda, una piba con la remera de Greenpeace entendemos o llegamos a entender en algún momento que EN LA RAÍZ del problema está la opresión de las mujeres por parte de los varones, o en la “lucha de sexos” por plagiar un poco la fórmula, en ese mismo momento debemos hacer más que incorporarla como tema anexo, como comentario, como salvedad, como apéndice. El apéndice es la cosa que te cortan a la mierda cuando no saben por que te duele la panza. No le damos mucho valor, de verdad a lo que ponemos APARTE.

 

Si agregamos una comisión de género, ponele. Un segmento del programa. Una mención antes de ir a la tanda. Una columna mensual. Un micro con las partes más importantes. Un lugar en la lista. Un asiento en la Comisión. Una cuota de mierda. ¿Eso arregla la cosa? ¿Eso arregló la cosa? ¿Eso alguna vez arreglará la cosa? Y bueno, la cosa de verdad, la enorme, la que está en la raiz no. Cierto.
Pero lo que pasa es que la que está en la raíz no la queremos atender. A algunos, a los que decidimos, a las que no nos animamos a mandar a los que decidimos a la mierda (los que decidimos en este nosotras tan amplio son los tipos), no nos gusta tratar el tema que está a la raíz.

Porque a la raíz del tema está que el HombreNuevo así como lo tienen armado para nosotras es el mismo pedazo de mierda inservible y asesino que ustedes creen que era el Hombre Viejo que este hermoso CheGuevarismo combatió, combate y combatirá, para no ganarle nunca, porque la revolución será feminista, o no será.
8 de Marzo013
No sé quiénes son Las Mantys pero tienen razón.
  • No sé tampoco quién puso a LizHurley (parece, no?) como CheLa pero no está mal de casting.

Rosas de Pan

A veces preguntan y a veces increpan y a veces dicen algo que suena como pregunta pero no es. Es amenaza. A veces es amenaza y a veces es burla y a veces es amenaza. Pero suena como pregunta. Cansan. A veces preguntan. Pocas. Preguntan cómo es bien esto que decimos del feminismo. Preguntan qué tiene que ver con ellos, si ellos también son explotados. Por el capitalismo. Preguntan que cómo vamos a hacer para no pasarnos “para el otro lado” con nuestros reclamos. Preguntan cómo vamos a hacer para no salir con el “maten a todos los machos”. Que machismo no, pero que “eso” tampoco.

Y no, ellos no le dirían a nadie “bueno, bueno, lo que pasa es que la explotación está mal pero tampoco la pavada. Plusvalía no, pero odiar a la burguesía tampoco. No le dirían a nadie eso. Salvo a nosotras. A nosotras, todos los días. Y todos los días cuidadosamente seleccionamos palabras y las armamos bien ordenadas, prolijas, claritas para responder. Me canso.
Hoy me preguntás “cómo se hace”. A mí me preguntás.

¡allí fue Troya!, (…) “¡emanciparse la mujer?”, “¿para qué?” “¡qué emancipación femenina ni que ocho rábanos!” “¡la nuestra”, “venga la nuestra primero”, y luego, cuando nosotros ‘los hombres’ estemos emancipados y seamos libres, allá veremos” (…) “¿No es verdad que es muy bonito tener una mujer a la que hablaréis de libertad, de anarquía, de igualdad, de revolución social, de sangre, de muerte, para que ésta (los crea) unos héroes (…) Si vosotros queréis ser libres, con mucha más razón nosotras; doblemente esclavas de la sociedad y del hombre.

Virginia Bolten (1870-1960)

Sucede que me canso. A veces preguntan y a veces increpan y a veces dicen algo que suena como pregunta pero no es. Es amenaza. A veces es amenaza y a veces es burla y a veces es amenaza. Pero suena como pregunta. Cansan. A veces preguntan. Pocas. Preguntan cómo es bien esto que decimos del feminismo. Preguntan qué tiene que ver con ellos, si ellos también son explotados. Por el capitalismo. Preguntan que cómo vamos a hacer para no pasarnos “para el otro lado” con nuestros reclamos. Preguntan cómo vamos a hacer para no salir con el “maten a todos los machos”. Que machismo no, pero que “eso” tampoco.

Y no, ellos no le dirían a nadie “bueno, bueno, lo que pasa es que la explotación está mal pero tampoco la pavada. Plusvalía no, pero odiar a la burguesía tampoco. No le dirían a nadie eso. Salvo a nosotras. A nosotras, todos los días. Y todos los días cuidadosamente seleccionamos palabras y las armamos bien ordenadas, prolijas, claritas para responder. Me canso.

Hoy me preguntás “cómo se hace”. A mí me preguntás.

Vos la división, el corte, la jerarquía, la brecha entre clases la entendés clarito. Vos sabés que no es un tema de personalidades, que el problema con el burgués no es que él individualmente es antipático, que eso no importa, que si fuera un tipo simpaticón y chistoso igual sería un explotador. Vos sabés que aunque el tipo sea macanudo onda la leyenda del viejo de tienda inglesa que dicen que fue menos sorete que los de disco con sus empleados/explotados, el tipo igual es un privilegiado en un sistema que oprime a quienes no tienen nada más para vender que a ellos mismos.. Eso lo entendés reclarito.

Bueno, la cosa es así. Hay OTRO corte, otra división, otra jerarquía, otro sistema de clases (castas capaz? ya ni sé). Existe desde antes que la anterior, sostiene a la anterior porque descansa literal y metafóricamente SOBRE el cuerpo de estas segundas personas oprimidas, las doble oprimidas, “las proletarias de los proletarios”, porque estas son las que “fabrican” en la línea de ensamblaje del heteropatriarcado capitalista, a los próximos tipos que van a mandar, a los próximos tipos que van a ser explotados y a las próximas proletarias de los próximos proletarios, (porque a las ricas también las cascan), porque estas son las que también fabrican las otras cosas en las otras líneas de ensamblaje “de verdad”, las más precarias de todas, las más explotables y explotadas: las pedazos de carne que la industria sexual (el negocio que mueve más plata en el mundo después del narco/armas) mastica, desgarra y vomita todos los días a todas las horas en todos los países y en casi todas las clases sociales, pedazos deshumanados de no-niñas y no-mujeres que ya usó, ya rompió y ya tiró.

domesticlabor

Peor que ser el proletario es ser el proletario que además es el producto, la mercadería, la cosa. Sobre el cuerpo de las que enseñan a los nenes las reglas del sistema aun cuando esos nenes son privilegiados en ese sistema para pisotearlas, usarlas, gastarlas, de las que difunden la ideología del sistema que las ahoga, aun mientras las ahoga, (defensoras de instituciones de dominación como la familia, de conceptos como la propiedad, defensoras de la hoja que las guillotina, hijas, esposas y madres de la hoja que las guilotina). estas son las que mueren carbonizadas por querer dejar a su marido y estas son las que bancan las palizas de los grandes hombres de derecha y de izquierda que puertas adentro, son nuestro patrón.

Y todo este laburo, toda esta revolución, la tenemos que hacer solas, ADEMAS DE LA OTRA que realmente si nos vamos a poner estrictos, sería más lógico abordarla PRIMERO y no después de “la otra” (porque el feminismo es inherentemente opuesto a la opresión y explotación, por definición el feminismo es “de izquierda”, y en esto, la historia sabe y vos y yo también, que no hay viceversa) sin que además, se nos enojen ustedes, sin que nos caguen a palos, sin que se ofendan, sin que se depriman, sin dejarnos llevar por el odio “de clase” que en otras luchas reconocemos como necesario y justo, sin que PAREZCA que nos dejamos llevar por la rabia del oprimido.

izqdermachista

Así que es así. La nuestra es hacer la revolución pidiendo permiso con buenos modales. Imaginate. Ni idea tengo de cómo hacer. Ninguna idea. Pero el otro día vi una película remotamente inspirada en Virginia Bolten y la verdad que reconocí la angustia histórica esta. Clara Zetkin, la Bolten, Frida, otras de más acá en la historia, qué agotamiento. Qué estancamiento. Hace un par de siglos que venimos así. Ustedes que no entienden, que eso no importa, que nos divide, que el “género no importa”, que el juego a la derecha. Nosotras que en serio, que no sean malos, que cifras, citas, argumentos, datos, que ustedes saben que tenemos razón, que ustedes saben que somos sus proletarias, que ustedes no aceptarían las condiciones que nos exigen (grupos feministas mixtos=incluir al patrón en una asamblea, culpar a la mujer de criar machistas=culpar al obrero de defender a su patrón porque le hicieron crer que le “DA” trabajo, mil etcéteras) qué por qué ven capitalismo y no ven Patriarcado, que si ven y entienden y saben, entonces no pregunten, hagan. Vayan y hagan.

Hagan lo que saben que hay que hacer cuando se está en una posición de privilegio. Se traiciona. Se traiciona a su “clase” (varón) y se usa ese privilegio para la causa del oprimido. Vayan y faciliten, favorezcan, promuevan la liberación de las mujeres. De ustedes mismos primero, (si de verdad desarollaran conciencia verían que les corresponde hacer lo que puedan por contribuir a nuestra liberación, salvo que no tengan objeción moral con ser cómplices de explotación) y del resto después. De Tinelli, de la balanza, de la escuela de la publicidad, del patrón, del putero, del fiolo.
Si nuestra causa es justa, y si les interesa, faciliten nuestra lucha y mengüen, achíquense, desocupen un poco todos los espacios y todas las palabras y casi toda la literatura y toda la filosofía y todo el deseo y su construcción, desocupen un poco. Faciliten. No nos hagan a nosotras explicarles a ustedes que estamos cansadas de explicarnos a nosotras mismas de cuidar nenes de parir de dar la teta de trabajar de limpiar de torturarnos para ser más explotables y cogibles de vivir limitadas y censuradas y restringidas y controladas y endietadas y empastilladas y juzgadas y compradas y vendidas y que no damos más, miniaturas de rosas de pan, souvenirs lindos a la vista hechos de miga. De migajas hartas de esperar por el pan y por las rosas. Hartas de pedir. Hartas de aguantar. Hartas de tanto ruido. Hartas del zumbido, del murmullo, del susurro. Hartas de la cautela y la mesura y la paciencia. Hartas de La Pena. Cansadas. Walking around peor.

Basuro Hipócrito

Lapidación. Todos tirando la primera piedra.
Lapidación.
Todos tirando la primera piedra.

A veces nos enteramos de que se mueren bebes, o de que casi se mueren, o de que se abandonan. Y aunque es obvio que no amamos a nadie, y mucho menos a los bebes (y dentro de “los bebes”, mucho menos a las bebas) cuando nos enteramos de algo así nos indignamos y nos horrorizamos.  No siempre y no siempre igual. Nos indignamos y nos horrorizamos mucho más cuando esos niños son abandonados por sus madres. En la calle, en un contenedor, al lado de una perra de la calle que le da de mamar al bebé mientras ella está tirada en el piso.

La gente con mente de pene – de ambos sexos – se indigna, se horroriza y hace lo que hace mejor cuando se indigna y horroriza, que es odiar, con el odio barato de outlet cheto que odia esta gente, que ni odiar odia bien. ODIAMOS a la madre, ¿verdad? Ella es la verdadera “perra”, es la “puta” que no merece vivir. La “hija de puta” que habría que matar y torturar un poco antes. La odiamos. No sabemos quién es, no sabemos si hubo un padre que la violó, un novio que la vendió, un amigovio que la proxeneteó, una madre alcóholica también cagada a palos por su machodueño, no sabemos si tiene esquizofrenia ni ninguna otra cosa, buena o mala sobre ella. Sabemos que estaba ahí en esa situación.

Pero la odiamos, la odiamos con toda la moralina que sabemos que hay tener y que defendemos aún cuando sabemos que no la cumplimos y que aún cuando la cumplimos porque la defendemos, podemos hacer algo por fuera de ella y que l@s linchados vamos a ser nosotr@s. Esto quiere decir que aceptamos el linchamiento de cualquiera que rompa unas reglas que aceptamos que sean más importantes que otras. Porque alguien rompió una ley que si no existe tiene que existir, y que seguro existe antes de esto. Alguien rompió una ley si esa madre fue maltratada, abusada, violada, excluida, torturada, vendida, alquilada, violentada, empobrecida, desempleada, dopada, desahuciada, desalojada.  Alguien rompió una ley si la única persona en el Universo responsable de la vida de ese bebé es UNA mujer en un sistema anti-mujer.

Porque no anda lo de la partenogénesis. Este hijo lo hizo un hombre también. Un hombre del que tampoco sabemos nada pero al que perdonamos o condenamos muy levemente, como para cumplir, aceptando un orden natural donde los hombres son hombres pero las mujeres somos madres. Un orden natural en el que el macho abandona la cría que queda al cuidado de la madre, como en el Discovery. Nadie se pregunta si el padre se fue porque es un nene bien que se cogió a una chica que luego tiró como basura, si era un proxeneta, si le pegaba, si la violó. Nadie se pregunta eso. Nadie se pregunta nada. No hay dudas: ella rompió la Regla Superior, la que no se puede romper nunca. La que SOLO se aplica a las mujeres. La ley que no es igual para todos que dice que lo peor que puede hacer un ser humano es hacer algo CONTRA su cría.  La ley más importante de todas la rompió una mujer.

Los otros rompieron muchas leyes también. Pero a esos no los odiamos. A esos no hay que matarlos.  Hay que matarla a ella.

Ella es una “perra”, una “puta”. Ella es la mujer.

Somos un basuro hipócrito.

El padre es una puta, el padre es una perra, el padre es un cobarde que no estaba ahí porque podía no estar ahí, porque la última esclava, la última responsable, la que va a poner el cuerpo – desde el instante en que saca la pija cansada y muerta de adentro de ella hasta que ella se muera- si lo aborta, si lo tiene, si es cesárea, si es innecesárea, si lo bautiza, si no, si se enferma, si se mata, si se muere, si lo educa, si lo deseduca, si lo quiere, si lo mantiene, si no lo mantiene, si le da la teta, si deja de trabajar, si no deja de trabajar, si el nene cuando crece viola, mata, roba, embaraza mujeres y las deja tiradas y ellas terminan borrachas en la calle mientras una perra le da de mamar al nieto… en todos esos casos, la que va a poner el cuerpo, la que va a pagar todos los precios, es ella.

Y como está ella, que va a pagar el precio, la que va a ser la puta y la perra que hay que matar, él puede no estar. Todos podemos no estar. Todos los que sabemos que esto puede ser así, todos los que trabajan en lugares donde se ve y se sabe esto, todos los que gobiernan en lugares donde se ve y se sabe esto, todos los perras, todos los putas que hay que matar que somos, podemos no estar.

Porque al final, cuando decimos que una mujer es una perra lo que queremos decir es otra cosa, pero sabemos que humilla más, que duele más, que mata más decir “perra”. Queremos decir  egoísta, ambiciosa, segura, cogible, cogedora, mala.

Porque desde el principio, cuando decimos que una mujer es una puta lo que queremos decir es otra cosa, pero sabemos que humilla más, que duele más, que mata más decir “puta”. Queremos decir gorda, vieja, rubia, torta, promiscua, hedonista, idiota, egoísta, ambiciosa, segura, cogible, cogedora,”friendzonadora”,  mala.

Y casi todos, a veces, muchas, pocas o todas, somos algo de eso. Pero decimos perra y puta. A ella. A nosotras, las personas con mente de pene de ambos sexos, no.

Nosotros somos los buenos.

Esto no es un genocidio.

En este mundo, todo se muere.
Las plantas, los animales, la gente. Las cosas también se mueren. Las cosas no son gente. Y también se mueren.
Pero a algunas -plantas, animales, gentes, cosas – las matan. Dentro de todo lo que se muere, está aquello que se muere porque se lo mata.Que es una manera distinta de morir. Es ser muerto.
Dentro de todo lo que se muere porque es muerto, está lo que es muerto por haber hecho algo que de alguna extraña manera provocara o justificara o al menos explicara esa muerte más fría que las otras muertes porque son muertes matadas por alguien. Y está lo que es muerto por el simple hecho de existir. Que se muera porque nació. 
Dentro de lo que se muere porque es muerto por el hecho de existir, una muerte mucho más fría que otras muertes, está lo que muere a manos de alguien desconocido, casi accidental, lejano, ajeno. Y está lo que es muerto por el hecho de existir y a mano de alguien cercano, íntimo, conocido. A veces también amado, cuidado, criado.
Cuando un tipo de estas muertes pasa mucho, a manos de la misma gente y al mismo grupo de seres, hay quien habla de epidemia, holocausto, genocidio.
Pero, aunque hoy las mujeres ya no tenemos nombres ni caras, y nos llamamos con números, como víctimas de una epidemia, como víctimas de un campo de concentración y exterminio, como víctimas de un genocidio; aunque vamos contando 24 mujeres víctimas de feminicidio en Uruguay en lo que va de 2015, cuando apenas hace unos meses cerramos el 2014 contando la víctima 28, aunque ya no sabemos cómo mostrar esa cuenta a todas las personas que no tienen como nosotras, los ojos rotos, la cara roja, y la memoria llena de esta cuenta miserable, no podemos decir que esto es un genocidio.
Porque genocidio refiere a gente que mata gente. Y si nos están matando así, es que las mujeres, para quienes nos matan (de martillo, de puñalada, de miedo o de silencio) no somos gente.
Y este no genocidio, este nogenticidio que está sucediendo no es una casualidad gigante, no es una desgracia accidental, no es un castigo de deidades supremas. Este nogenticidio que es el feminicidio es el final, el extremo, el destino, la versión más pura y genuina de un sistema en el que vivimos. Un sistema que fue hecho, por gente, como son hechas las muertes justificadas por ese sistema.
Se llama Patriarcado y es un sistema injusto. Es malo. Mata y hace matar. Se combina con y alimenta otros sistemas que también son injustos y malos, que también matan y también hacen matar.
Cambiar un sistema, romper un sistema es un asunto político.
El feminicidio es un problema político.

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