no hay remate

hoy, 3 de junio, sí, #NiUnaMenos, qué bien, en fin, en una nueva (?) discusión de gente asustada porque la nueva agenda de derechos impulsada por Rockefeller, fabiana goyeneche y emaguátson logró imponer alguna medida o pedido de medida o mínima accioncita testimonial y casi costo cero que igual no sirve de mucho así que bien podríamos haber seguido como si nada, del mismo modo que no saltamos a gritar cada vez que vemos que bajan 10 tipos de una camioneta en una avenida a plantar cuatrocientas macetitas de mierda con unos plantines que duran dos semanas así que a las dos semanas zas, tienen que ir otra vez en lugar de comprar alguna planta que dure un poco y capaz hasta que sirva para algo en vez de esa porquería que solo se explica si resultara que el vivero donde compran los plantines es del hermano de alguien que cumple funciones en alguna parte, y no salimos a gritar porque ya sabemos que convivimos en un lugar de mucho maquillaje y de mucho remiendo y lo atamo con alambre y medidas con buena intención capaz pero mucha torpeza y eso PERO esto es diferente y esta vez no podemos seguir como si nada porque la medidita menor de la semana definitivamente evidencia que la Cheka de la corrección política va a conquistar el mundo, robarse los bebés y confiscar el whisky del planeta y cómo vamos a hacer sin nuestras putas me querés decir y en cualquier momento nos sacan las bolsas negras y dónde las vamos a tirar cuando les metamos catorce puñaladas porque estábamos tristes y enceguecidos de celos y amor, que al fin y al cabo son caras de lo mismo, leí a uno que preguntó dónde quedaba su derecho a ser facho, machista y reaccionario.
no hay remate.
es así.
y esos son los buenos. son los que tocan en las bandas que te gustan, los que escriben en los diarios que te gustan. no son los giles. no son los malos.
los tipos piensan que tienen derecho a pensar que somos basura.
ya no es que piensan que tienen razón y que somos basura o ya no importa, así que hay que dejar de intentar mostrarles que no somos basura, que somos gente, que en serio, si se ponen un poco las pilas con eso de la empatía van a ver que tá, que no somos tan horribles, porque no da que nos maten y eso. no importa.
piensan que es un derecho odiarnos.
piensan que hay un derecho a ser facho, machista y reaccionario.
así de corta.
¿sabés como suena adentro de la cabeza de ellos?
así.
“yo tengo derecho a pensar que sos inferior porque sos mujer”.
eso tienen en la cabeza.
no hay remate.
 
machismo es eso.
pretender que no lo hagan, que dejen de pensar que tienen derecho a detestarnos, o que si están decididos a hacerlo, al menos se alejen de nosotras y se nos hagan cada vez menos necesarios, o que nos dejen dejarlos parece bastante, bastante ingenuo.
 
desafiliate antes que te mate.

La soga es de género (8 de marzo)

Podría ser cualquiera porque en realidad son millones. Es un ejemplo cualquiera. De todos los ejemplos que todos los días rompen los ojos. Esta vez otra vez URUFARMA. Ahora usando la fecha en que se conmemora la lucha de cientos de mujeres que dieron su vida por la libertad y la justicia para vender unas pastillas más y volver a poner el foco en cualquier otra cosa menos en las mujeres; para que no olvidemos por qué es que hay un Día Internacional de la Mujer nos muestran que hasta en el día de la mujer hablan de varones. Como el año pasado.

Y otra vez desde la comodidad, y el lujo de ingenuidad que la comodidad regala, los aplausos y los pañuelos. Entendiendo todo mal. Feministas que festejan que las mujeres desaparecen del Día Internacional de la Mujer. ¿De qué te emocionás? Te venden la soga. No es una manera de decir. Te venden la soga con que los vas a colgar. Nada importa más, nada vale más, todo lo demás no importa y no es.

URUFARMA no representa la lucha de las mujeres por su liberación. No representa la convivencia justa, libre, entre varones y mujeres. Representa exactamente lo mismo que cualquier otra empresa de la industria farmacéutica que comercializa productos destinados a las mujeres. Venden anticonceptivos. Suponer que una empresa que vende anticonceptivos tiene algún aprecio por las mujeres es no saber lo que es una empresa ni lo que son y fueron los anticonceptivos. Y no tienen por qué ponerse a hilar tan fino que estamos hablando de algo muy básico, pero para la que quiera engancharse, podríamos pensar en la comercialización de anticonceptivos, a qué edades se empiezan a dar, cómo se le dice a las niñas que es bueno para su cutis, para su humor, para su regularidad, podríamos pensar qué hace eso con nuestros ciclos, con nuestras individualidades -todas tenemos que ser iguales de lindas todas con un humor aceptable igual todas relojitos, qué efectos tienen en nuestra salud, en nuestra fertilidad. Se podría pensar más cosas por el hecho de que justo se trate de un rubro tan pero tan ligado al control de la salud de las mujeres y a la sexualidad de las mujeres. Pero no hace falta. Alcanza con imaginar que una empresa del rubro frigorífico hace un spot donde los humanos cuidan y aman a los lechones en su día y que asombrosamente, varios lechones dicen ay gracias qué lindo me emocioné.

Te venden la soga con que los vas a colgar. Y te venden la soga con la que te cuelgan a vos.

Son el capitalismo y son el patriarcado y le pagan a tres hipsters para hacer un spot que haga lagrimear de emoción a gente que se niega a ver la realidad -bastante más sucia, sudada, entreverada y rica-y prefiere simular una paz de cartón.

No es prolijita. No es limpita. No fue a facultad, no se portó mal de las formas en las que está bien portarse mal, no va a  Valizas, no le fue bien en todo, no tiene iPhone, no está cómoda, no es UnTecho, no es Splenda. Yo no digo que sea fea, o que sea solo fea. Pero no es este cuento infantil mal libretado que nos taladra con lugares comunes, correcciones políticas y declaraciones huecas con filtro de Instagram y sonrisas campaña electoral. Es rara, es enorme. Es dolorosísima y peligrosa, y tiene vueltas y planes B por todas partes. Es triste y muy injusta y tiene segundos de belleza pura y brillante tirados por ahí.

La realidad es que vivimos en un sistema que desde hace seis mil años subsiste sobre el lomo y las lágrimas y lamento que no es lindo hashtag pero también mucha sangre de mujeres fregando, pariendo, sangrando, llorando, sembrando, soportando y tejiendo mucho más que pisos y trapos y plantitas y semillitas que plantan los nenes adentro cuando nos quieren mucho y así se hacen los bebés.

Es invisible. Es invisible a voluntad. Es invisible subliminal. Parece que no existe, que es un cuento de dinosaurios. Ahora no pasan esas cosas. Ahora las mujeres hacen lo que quieren. Ahora los varones lavan los platos y toman tragos con sombrillita. Pero el año pasado, en este país donde vivimos 4GatosLocos, hubo c u a r e n t a varones que antes o después de hacer yoga vegano de buena conciencia y nueva masculinidad corresponsable   de los progresismos alegres del cambio cultural, asesinaron a una mujer que les dijo que no o que ya no.

Pero además de esos 40 que vos dirás son pocos,  centenas de niñas a 10 minutos del MacDonalds de 18 y Ejido son, fueron pero son porque pasa todos los días, porque es la realidad sin instagram, violadas y vendidas por padres, padrastros y madres desesperadas en menos de lo que cuesta el Starbucks que te encantaría tomar. Pero además de esos cientos, hay niñas y adolescentes que en un frenazo de una camioneta, o en una entrevista de trabajo que resultó ser algo más, son vertidas en las tuberías inmundas de las redes de trata que alimentan la violencia y depredación de las mujeres conocida como industria sexual que, como el sistema voraz que la formenta y sostiene, no tiene países ni religión ni ideología más que el lucro y el sometimiento de las mujeres como instrumento y objeto de placer, desahogo y depósito de violencias y frustraciones acumuladas.

Pero además de estas demasiadas historias de horror y muerte, el sistema patriarcal y heterocapitalista en que malvivimos, nos lastima de maneras más pequeñas y naturalizadas. Nadie se horroriza pero sabe que un altísimo porcentaje de adolescentes de nuestro país y probablemente de casi todos los demás, considera “normal” que los chicos le revisen el celular a sus novias, y que ocasionalmente o si ella le da motivos, un empujón o un grito está “justificado”.

Nos dicen ya no es necesario luchar porque los tiempos cambiaron pero las mujeres uruguayas todavía no podemos decidir ni en nuestra propia cama. Las chicas jóvenes sufren la invasión presentada como halago cada vez que salen a la calle y conviven con la tortura de los paradigmas heteropatriarcales de belleza que nos tienen traumadas y autohambreadas para poder ser cogibles pero que no tenemos que hacerlo por eso sino por “nosotras mismas”, para querernos. Porque a nosotras también nos enseñan a querernos mal, por los motivos más aburridos e imbéciles. Se nos enseña que los que se pelean se aman, que si te cela te quiere, que tenés que sonreír más, que si no sos loca y malcogida y que hay que ser una señora en su casa y una puta en la cama y hay que ser madre, sacrificada y orgullosa y también buena esposa, tolerante y compañera y también camionazo emputecido porque si no te humillan por puta te humillan por frígida y vos quedás dando vueltitas para ver cómo cumplir tanto mandato y no te da tiempo a pensar que lo mejor que podés hacer es desafiliarte. Tan adentro estás que no ves la realidad y te parece que elegís.

Es invisible y te perfora los ojos si llegás a ver un pedacito. Por cualquier rendijita que te hagan a vos o a alguien que conozcas, se te cuela realidad. Es un segundo. Es una piña, un empujón, un “callate tarada”, un trabajo que perdés porque no querés quedarte fuera de hora con tu jefe, un tío que te toquetea a la vuelta de la playa, una amiga que te llama con la voz quebrada para pedirte si se puede quedar en tu casa, una feminista que dice lo mismo que vos sentís aunque vivió en otro continente hace unas décadas. Pero tenés que mirar.

Tenés que mirar aunque no querés. Porque si no mirás bien,  te encandilás. Te confundís. Te mareás con actos oficiales y campañas de sensibilización livianas y políticas públicas. Te pensás que el problema no existe o que el problema sos vos. Te venden la soga. Te la forran de raso, de seda negra, de 50 sombras, de empoderamiento, de taco aguja. Te venden la soga y te ahorcan con la soga.

Y vos te emocionás. Porque la equidad de género. El lenguaje inclusivo. Y tan emocionada estás que ni te das cuenta que hasta por esta porquería se quejan. Que la misoginia de los varones y la misoginia internalizada de las mujeres es tal que hasta por reclamar las limosnas de acciones afirmativas y que tengan la decencia de nombrarte cuando te hablan te van a acusar de autoritaria, de peligrosa, de fascista. Te van a odiar igual que si sos separatista y ofrecés castraciones gratuitas para machos. Porque ya te odian. Los malos te odian y los buenos también. Son sensibles, concientizados, con perspectiva de género. Conmemoran el 8 de marzo. Pero solo muestran hombres. “Culpan a los hombres de los prejuicios machistas”. “Y al fin y al cabo quién los crío así”.

Y vos podrías explicar que responsabilizar a las mujeres de criar machistas es igual que responsabilizar a un obrero de contribuir con la riqueza del patrón. Podrás explicar que si ven lucha de clases y no le exigen a un trabajador reunirse en su sindicato con el jefe no deberían obligarte a compartir todos los espacios y toda tu vida con varones. Podrías explicar de todo. Pero terminás pidiendo perdón porque el spot que hace una empresa farmacéutica que lucra con la hiperheterosexualización de las mujeres, que se enriquece con tu cuerpo y que en el día en que vos recordás que las mujeres no somos cosas ni clientes ni esclavas y que podemos levantarnos y luchar y que alguna vez alguno nos va a querer encerrar y prender fuego, pero que la alternativa es rompernos las rodillas postrándonos al paraíso hetero-romántico del empoderamiento que suena re lindo y color arcoiris pero es una telita de mierda y apenas corrés el velo te das cuenta que es la misma misoginia de siempre, es injusto con la gran cantidad de hombres buenos que co-cuidan y respetan y son “más feministas que las mujeres”.

Terminás dando gracias por la perspectiva de género. Igual que con Femen, las Marchas de las Putas y cualquier otro movimiento que actúe sin haber comprendido que la liberación de las mujeres es el único objetivo del feminismo que vale la pena -porque todo lo demás tiende a la opresión de las mujeres y habíamos acordado que eso estaba mal-, y que da bien lo mismo si somos oprimidas en burka o arriba de un taco aguja y que autoviolarte , autopegarte, autoenloquecerte, autotorturarte, autopornificarte y autohumillarte no diluyen ni una gota la jerarquía que cargás encima del lomo y adentro del vientre, con lo que la del reapropie y el reempodere terminan siendo un desastre que va para atrás mientras vos pedaleás frenéticamente convencida de que vas para adelante.

Como dice Gail Dines, una marxista inglesa que a veces tiene algún punto de unión con el feminismo radical, el neoliberalismo le limó los colmillos al feminismo, le sacó los dientes, se los desafiló con estas boludeces de “luchas” individuales (un oximoron peor que “inteligencia militar”, de “cambios de mentalidad” de “si pensás positivo y estás empoderada nadie puede hacerte daño ” que además de ser patéticas excusas, son mentira porque el Patriarcado es un sistema y la opresión de las mujeres es estructural, es sistémica, está en la raíz. Y vos vas toda empoderada a decirle a tu marido que como es un borracho timbero y cagador lo vas a dejar y él -que no está empoderado sino que tiene poder- te tira nafta arriba y después se pega un tiro y ahí saltan todas las libfeministas  a hacer coreografias y las feministas profesionales a imprimir folletos en papel coteado y organizar simposios las académicas y todo el mundo convencido de que cada vez hay más feminismo, y vos fuiste a dejarlo en todo tu derecho, fuiste empoderada, re-emputecida reapropiada toda muy crá y ahora tenés un cartel con tu nombre en una marcha de Mujeres de Negro y yo te hice una plaquita con el número de muerta que sos para poner de foto de perfil y varias escribimos unos textitos muy conmovedores y capaz salimos un rato ala calle a gritar que nos están matando como moscas y lloramos y después volvemos a casa, empoderadas pero una menos y ahí nomás leemos que alguno dice que a los gritos no vamos a conseguir nada y que así no es y todas decimos que tiene razón porque esta es una lucha de todos porque el “Patriarcado nos oprime a todxs” (Querer crear conciencia feminista diciendo que el privilegiado sufre. Como decirle al patrón que el capitalismo no le conviene porque el dinero no hace la felicidad) y pedimos más disculpas,y  hacemos más concesiones, y nos horrorizamos de las mujeres que dicen que no, y las odiamos, como corresponde y nos concentramos en cómo hacer nuestra lucha más atractiva para nuestros opresores, a ver si así nos quieren un poco, y en abandonar espacios de mujeres por espacios mixtos y en performar igualdad en un mundo desigual.

Te venden la soga con la que te tapan la boca. Y vos te la ponés contenta, en nombre de la igualdad de género. Si la perspectiva de género implica decir exactamente las mismas cosas que los defensores de los derechos de los varones (masculinistas, MRAs, etc), que “los hombres sufren más porque matan y se matan más” y ese tipo de imbecilidades, quizás sea momento de separar entre “etiqueta linda para grillete viejo” y “feminismo”, que al final, la lucha por la liberación de las mujeres (sin la cual la igualdad que decís que querés no puede existir, salvo que sea igualdad al revés y quieran empezar a ser violados, traficados, asesinados por sus ex es y prostituídos como nosotras) es eso.

Te venden la soga para colgarte de la derecha y de la izquierda. (Todas las izquierdas) (Siempre). (Siempre).  Te venden 8 de marzo de flores y de bombones. Te venden talleres de maquillaje y sorteos de electrodomésticos. Te venden pastillas anticonceptivas y te venden buena conciencia. Te venden a vos.

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Te la venden de los dos lados. (foto original aquí)

Dejá de comprar. Desafiliate. El 8 de marzo es un día de lucha, es un día de conquista. Es un día feminista. De género, las cortinas. De varones, todo lo demás. Hoy no.

Hoy vos, hoy mujeres, hoy menstruación, hoy aborto, hoy Pan y Rosas, hoy Feminismo Radical, hoy separatismo, hoy Valerie, hoy mujeres incendiadas en la fábrica de camisas, hoy Flora, hoy mujeres iniciando la Revolución Rusa y hablando de amor libre y guarderías, hoy Simone, hoy Aleksandra, hoy abolicionismo, hoy niunamenos, hoy cuestionar la heterosexualidad como destino, hoy adiós amor romántico, hoy Andrea, hoy niputasnisantas, hoy todo lo que construimos y todo lo que nos fue robado, hoy lesbianismo político, hoy nuestros sueños, hoy nuestro deseo, hoy todo con A, cuerpa, besas, vida. Hoy las mujeres.

Tienen todos los demás días. Tienen todos los días desde hace 6000 años hasta hoy. Pero hoy no. Porque las sogas de género ahorcan igual. Porque hoy recordamos que seguimos luchando para vivir. Que seguimos hermosamente vivas, que seguimos dolorosamente unidas, que seguimos tercas y rabiosas, amándonos contra todas las reglas, que seguimos luchando por un mundo sin opresiones solas y mal acompañadas pero firmes. Que nos queremos vivas. Que nos queremos libres. Que somos mujeres. Que lo único que podemos ser es feministas o felpudos. Que no somos felpudos. Que las mujeres somos gente.

8 de marzo – Día de Lucha. (En Uruguay).

#MásFeminismoMenosMierda.

vivafeminismo1936

 

 

 

 

 

 

Basuro Hipócrito

Lapidación. Todos tirando la primera piedra.
Lapidación.
Todos tirando la primera piedra.

A veces nos enteramos de que se mueren bebes, o de que casi se mueren, o de que se abandonan. Y aunque es obvio que no amamos a nadie, y mucho menos a los bebes (y dentro de “los bebes”, mucho menos a las bebas) cuando nos enteramos de algo así nos indignamos y nos horrorizamos.  No siempre y no siempre igual. Nos indignamos y nos horrorizamos mucho más cuando esos niños son abandonados por sus madres. En la calle, en un contenedor, al lado de una perra de la calle que le da de mamar al bebé mientras ella está tirada en el piso.

La gente con mente de pene – de ambos sexos – se indigna, se horroriza y hace lo que hace mejor cuando se indigna y horroriza, que es odiar, con el odio barato de outlet cheto que odia esta gente, que ni odiar odia bien. ODIAMOS a la madre, ¿verdad? Ella es la verdadera “perra”, es la “puta” que no merece vivir. La “hija de puta” que habría que matar y torturar un poco antes. La odiamos. No sabemos quién es, no sabemos si hubo un padre que la violó, un novio que la vendió, un amigovio que la proxeneteó, una madre alcóholica también cagada a palos por su machodueño, no sabemos si tiene esquizofrenia ni ninguna otra cosa, buena o mala sobre ella. Sabemos que estaba ahí en esa situación.

Pero la odiamos, la odiamos con toda la moralina que sabemos que hay tener y que defendemos aún cuando sabemos que no la cumplimos y que aún cuando la cumplimos porque la defendemos, podemos hacer algo por fuera de ella y que l@s linchados vamos a ser nosotr@s. Esto quiere decir que aceptamos el linchamiento de cualquiera que rompa unas reglas que aceptamos que sean más importantes que otras. Porque alguien rompió una ley que si no existe tiene que existir, y que seguro existe antes de esto. Alguien rompió una ley si esa madre fue maltratada, abusada, violada, excluida, torturada, vendida, alquilada, violentada, empobrecida, desempleada, dopada, desahuciada, desalojada.  Alguien rompió una ley si la única persona en el Universo responsable de la vida de ese bebé es UNA mujer en un sistema anti-mujer.

Porque no anda lo de la partenogénesis. Este hijo lo hizo un hombre también. Un hombre del que tampoco sabemos nada pero al que perdonamos o condenamos muy levemente, como para cumplir, aceptando un orden natural donde los hombres son hombres pero las mujeres somos madres. Un orden natural en el que el macho abandona la cría que queda al cuidado de la madre, como en el Discovery. Nadie se pregunta si el padre se fue porque es un nene bien que se cogió a una chica que luego tiró como basura, si era un proxeneta, si le pegaba, si la violó. Nadie se pregunta eso. Nadie se pregunta nada. No hay dudas: ella rompió la Regla Superior, la que no se puede romper nunca. La que SOLO se aplica a las mujeres. La ley que no es igual para todos que dice que lo peor que puede hacer un ser humano es hacer algo CONTRA su cría.  La ley más importante de todas la rompió una mujer.

Los otros rompieron muchas leyes también. Pero a esos no los odiamos. A esos no hay que matarlos.  Hay que matarla a ella.

Ella es una “perra”, una “puta”. Ella es la mujer.

Somos un basuro hipócrito.

El padre es una puta, el padre es una perra, el padre es un cobarde que no estaba ahí porque podía no estar ahí, porque la última esclava, la última responsable, la que va a poner el cuerpo – desde el instante en que saca la pija cansada y muerta de adentro de ella hasta que ella se muera- si lo aborta, si lo tiene, si es cesárea, si es innecesárea, si lo bautiza, si no, si se enferma, si se mata, si se muere, si lo educa, si lo deseduca, si lo quiere, si lo mantiene, si no lo mantiene, si le da la teta, si deja de trabajar, si no deja de trabajar, si el nene cuando crece viola, mata, roba, embaraza mujeres y las deja tiradas y ellas terminan borrachas en la calle mientras una perra le da de mamar al nieto… en todos esos casos, la que va a poner el cuerpo, la que va a pagar todos los precios, es ella.

Y como está ella, que va a pagar el precio, la que va a ser la puta y la perra que hay que matar, él puede no estar. Todos podemos no estar. Todos los que sabemos que esto puede ser así, todos los que trabajan en lugares donde se ve y se sabe esto, todos los que gobiernan en lugares donde se ve y se sabe esto, todos los perras, todos los putas que hay que matar que somos, podemos no estar.

Porque al final, cuando decimos que una mujer es una perra lo que queremos decir es otra cosa, pero sabemos que humilla más, que duele más, que mata más decir “perra”. Queremos decir  egoísta, ambiciosa, segura, cogible, cogedora, mala.

Porque desde el principio, cuando decimos que una mujer es una puta lo que queremos decir es otra cosa, pero sabemos que humilla más, que duele más, que mata más decir “puta”. Queremos decir gorda, vieja, rubia, torta, promiscua, hedonista, idiota, egoísta, ambiciosa, segura, cogible, cogedora,”friendzonadora”,  mala.

Y casi todos, a veces, muchas, pocas o todas, somos algo de eso. Pero decimos perra y puta. A ella. A nosotras, las personas con mente de pene de ambos sexos, no.

Nosotros somos los buenos.

¿No intentes amarrarme, ni dominarme?

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Las mujeres “famosas” tienen más dinero que otras, más beneficios que otras, más privilegios que otras. Pero no hay entrega de premios, ni conciertos de MTV, ni romances con hijos de presidentes, ni coqueteos con Rihanna en videos estúpidos donde el flirteo entre mujeres pornificadas aparece como un incentivo para conquistar a algún tipejo rompecorazones que haga que esas mujeres puedan entender que no son ni cosas, ni propiedad, ni hijas eternas de ningún tipo. Porque este asunto del Patriarcado va mucho más allá de la billetera. Lo tenemos todas, desde las más pobres hasta las más millonarias, metido adentro de la cabeza. Y no se cura con “liberación sexual” en la que seguimos siendo el último orejón del último tarro de orejones en la diversión de nuestros machirulos de turno, del color, del partido, y del país que sea, ni “empoderamiento” ni nada de eso.

La cantante colombiana Shakira declaró recientemente, entre sonrisas, que su marido, el futbolista Hernán Piqué, “no la deja” protagonizar escenas con hombres para sus videoclips.

Ella dice que “no la deja” con la mayor naturalidad del mundo. Como si el marido fuera el padre, como si el marido fuera el dueño. Como si ella no fuera gente.

Y ahora viene la catarata de estupidez y misoginia sobre cómo las culpables de reproducir los esterotipos machistas somos las mujeres porque somos las que educamos a l@s hij@s, las que somos celosas y competitivas, y la chorrera de etcéteras que tenemos que fumarnos todo el tiempo cuando criticamos lo criticable. Sí, claro que somos nosotras. Por supuesto, ¡qué novedad! Eso no es lo que importa porque señalar eso es como señalar que un tipo al que le pegaron un tiro es un tarado porque sangra, y entonces cuando se muere desangrado es culpa de él. Lo que importa es que  a Shakira, como a vos y como a mí, se nos dice desde siempre que para sentirnos importantes, realizadas, gente, necesitamos la mirada, la aprobación y el interés de Otra Gente. Concretamente, de un tipo. Aunque el interés del tipo, como en este caso de Piqué, se manifieste en somenterla y controlarla. Como si dijera con orgullo “me quiere tanto que me dice lo que tengo que hacer y con quién”.

Todo muy bonito, muchas lentejuelas, pero Shakira está en una relación con un abusador. Que sonría mientras la abusa no lo hace menos abuso. Que las mismas nenas que gritan en sus conciertos porque quieren ser como ella vayan corriendo a ser como ella es un problema. Que las personas que critiquen estas declaraciones sumamente criticables enfocándose en lo “tonta” o “sumisa” que es ella también es un problema.

Que no veamos que esto, como las otras declaraciones, videos y frases de Shakira muestran que atrás de todo el maquillaje y las coreografías, lo que hay es una mujer tan sometida bajo el patriarcado capitalista como tu sobrina a la que el marido le pega o la hija de tu vecina que es prostituida en cualquier burdel de por ahí. No es lo mismo, por un tema de edades, educación, y nivel socioeconómico, clase, digamos, pero es igual.

Así que ya ves, no hay plata que te haga zafar. Hay que ir entendiendo lo más rápidamente posible que LAS MU-JE-RES SON GEN-TE. No se las mata, no se las viola, no se las “tutela”, no se las domina. No es relevante si ellas sonríen y cantan “No intentes amarrarme, ni dominarme” mientras son dominadas. De hecho, es lo más normal del mundo que sonrían y canten mientras son dominadas.